La detención en Sevilla del fotoperiodista salvadoreño David Rosales ha reabierto el debate sobre la situación del periodismo en El Salvador y el creciente número de profesionales de la información que, en los últimos años, se han visto obligados a abandonar el país.
Rosales fue detenido por la Policía Nacional española a comienzos de enero en cumplimiento de una orden internacional de detención cursada a través de Interpol a petición del Gobierno salvadoreño. El arresto se produjo mientras el fotoperiodista se encontraba en España, donde había iniciado trámites para solicitar protección internacional alegando riesgos derivados de su actividad profesional.
Tras la detención, el fotoperiodista quedó a disposición judicial a la espera de comparecer ante la Audiencia Nacional, órgano competente para decidir sobre la posible extradición. En este procedimiento, el tribunal deberá evaluar tanto la solicitud cursada por las autoridades de El Salvador como la situación personal del detenido, incluida la existencia de una petición de asilo en curso.
Un contexto que va más allá de un caso individual
El caso de Rosales no es un hecho aislado. En los últimos años, distintos periodistas salvadoreños han optado por el exilio ante el progresivo deterioro de las condiciones para ejercer el periodismo en el país. Organizaciones internacionales y asociaciones profesionales han advertido de un aumento de la presión institucional sobre medios y comunicadores críticos.
Desde la implantación del régimen de excepción y la consolidación del poder del Ejecutivo presidido por Nayib Bukele, se han documentado seguimientos, amenazas, investigaciones administrativas y fiscales reiteradas, así como el uso de herramientas legales contra profesionales de la información. Un escenario que ha generado un clima de inseguridad jurídica para parte del sector.
El exilio como vía de protección
Uno de los casos más visibles ha sido el del medio digital El Faro, cuyos responsables y varios de sus periodistas reconocieron públicamente haber salido del país o haber trasladado parte de su estructura fuera de El Salvador. La dirección del medio explicó que esta decisión respondía a la necesidad de garantizar la seguridad de su equipo y preservar su capacidad para seguir informando.
A estos nombres se suman reporteros gráficos, periodistas freelance y comunicadores independientes que, sin la visibilidad de las grandes cabeceras, han abandonado el país de manera discreta. En muchos casos, estas salidas no se anuncian públicamente y quedan fuera del foco mediático, lo que dificulta medir con precisión el alcance del fenómeno.
Asociaciones profesionales salvadoreñas han señalado que el uso de mecanismos administrativos, financieros y judiciales contra periodistas ha generado un efecto disuasorio que impacta directamente en la libertad de información y en el ejercicio del periodismo crítico.
Órdenes internacionales y solicitudes de asilo
La detención de David Rosales introduce además un elemento especialmente sensible: la utilización de órdenes de detención internacionales contra periodistas que se encuentran fuera de su país y que han solicitado protección en terceros Estados. Organizaciones de defensa de la libertad de prensa advierten de que estos mecanismos, concebidos para combatir delitos graves, pueden derivar en situaciones de riesgo si no se analizan teniendo en cuenta el contexto político y profesional del afectado.
En el caso español, la Audiencia Nacional deberá valorar tanto la solicitud de extradición como las garantías ofrecidas por el país reclamante y la posible condición de solicitante de asilo del fotoperiodista. Se trata de un proceso que puede prolongarse en el tiempo y cuyo desenlace será observado con atención por organizaciones de derechos humanos y colectivos periodísticos.
Más allá de su resultado individual, el caso de David Rosales vuelve a situar en el centro del debate la protección efectiva del periodismo, los límites de la cooperación judicial internacional y el exilio como una vía cada vez más frecuente para garantizar el derecho a informar.
Fuentes consultadas
- Reporteros Sin Fronteras (RSF)
- Asociación de Periodistas de El Salvador (APES)
- El Faro
- Documentación pública sobre procedimientos de extradición en la Audiencia Nacional

