CULTURA · ENTREVISTAS
Okher: «La irreverencia, la subversión, el expresarnos sin pelos en la lengua»
El proyecto vasco presenta Fruto de amor y rebeldía, un disco con cinco canciones interpretadas en versiones de rap y punk que marca el regreso de su creador a los sonidos con los que comenzó en la música. Hablamos sobre sus raíces, el contenido político de sus letras y las dificultades de abrirse camino desde la independencia.
Volver al origen también puede ser una manera de abrir una nueva etapa. Para Oier Velez, creador del proyecto musical vasco Okher, ese regreso pasa por recuperar el punk, el hardcore y el metal después de nueve años ligados al rap. No abandona todo lo aprendido durante ese recorrido: lo incorpora a una propuesta con la que busca dar un marco más agresivo a sus letras y a su forma de expresar el desacuerdo con la realidad que le rodea.
Ese cambio toma forma en Fruto de amor y rebeldía, el nuevo trabajo que presenta este año. El disco reúne cinco canciones en dos versiones: una de rap y otra de punk, manteniendo las letras y su contenido. Según explica en esta entrevista, las primeras fueron producidas y grabadas en Zaragoza con el Gordo del Funk; las segundas, con Kaki Arkarazo, músico y productor vinculado a Kortatu y Negu Gorriak. Un mismo repertorio sirve así para despedir una etapa y dar paso a la siguiente.
En conversación con Contraplano, Okher habla de las experiencias que alimentan sus canciones, de su confianza en la música como herramienta de transformación social y de los obstáculos que asegura haber encontrado por el contenido de sus letras. El amor y la rebeldía aparecen en sus respuestas como dos ideas conectadas: la necesidad de construir vínculos y la voluntad de cuestionar aquello que considera injusto.
Después de nueve años ligados al rap, ¿por qué decidisteis recuperar el punk, el hardcore y el metal en esta nueva etapa?
Yo empecé en la música hace unos 16 años con bandas de punk, hardcore y metal. Tras la disolución de la última banda de hardcore que tenía “Gorrotoz Haziak” formé Okher, mi propio proyecto en solitario en el que el rap era el hilo conductor.
Tras un parón de 3 años y viendo que el mundo necesita de gritos y un marco más agresivo y reivindicativo decidí volver a mis orígenes con un toque fresco y obviamente incluyendo lo que el rap me ha aportado en estos últimos años de Okher.
Fruto de amor y rebeldía presenta cinco canciones en versiones de rap y punk. ¿Qué queríais demostrar con esta doble identidad?
Sinceramente mi intención era la de despedirme del rap de la mejor forma para pasar a este nuevo formato, por eso el disco consta de 5 canciones de rap producidas y grabadas en Zaragoza por el Gordo del Funk y a su vez otras 5 llevadas al punk, manteniendo la letra y la esencia de las primeras 5. Estas últimas las grabé con el productor Kaki Arkarazo, guitarrista y productor de bandas como “Kortatu” y “Negu Gorriak”.
¿Qué significa para vosotros hablar de amor y rebeldía en una sociedad marcada por la desigualdad y el individualismo?
Por un lado creemos que falta amor en este mundo como bien dices marcado por el individualismo impulsado por la ingeniería social que trata de separarnos y desunirnos como bien dice el refrán “divide y vencerás”.
En cuanto a la rebeldía es nuestra manera de mostrar nuestro desacuerdo ante lo anteriormente dicho, el intento de unir a gente que piensa igual que nosotros y de recordar a los demás en la situación que estamos e invitarles a una reflexión.
¿Qué realidades sociales y personales alimentan la rabia que aparece en vuestras letras?
Yo crecí en una casa en la que desde bien pequeño fui consciente de las desigualdades impuestas por los que manejan los hilos y fui testigo directo de ese terrorismo de estado del que nadie habla hoy en día porque se considera un tema tabú y también un handicap a la hora de crecer en un proyecto musical.
¿Puede la música seguir siendo una herramienta de transformación social o ha perdido parte de su capacidad para incomodar?
Estoy totalmente seguro de que lo es y lo seguirá siendo siempre, por eso ese afán por parte de las elites de monopolizar la música y convertirlo en algo banal que nos aleja de la crítica y la reflexión. De hecho al recibir cierta censura por varios medios veo que estamos haciendo bien las cosas, incomodando y fieles a nuestros principios e ideales.
¿Habéis sentido alguna vez que vuestras letras podían cerrar puertas en festivales, salas o medios de comunicación?
Como bien acabo de comentar decir la verdad es complicado en el mundo musical tan monopolizado y controlado hoy en día, y de los festivales ni hablemos. Yo opino que la música tiene que trasmitir emociones y la manera de hacerlo es sentir lo que cantas y para eso tienes que creen en ello y sobre todo decir la verdad, tu verdad.
¿Cómo se evita que una canción de protesta se quede únicamente en un eslogan?
Si tuviese la fórmula para eso otro gallo cantaría. Es complicado luchar contra el sistema establecido. No obstante trato de buscar esa fórmula continuamente y yo diría que con cierto éxito.
En una industria dominada por plataformas y algoritmos, ¿qué dificultades encuentra una banda independiente como Okher para hacerse escuchar?
Encuentro todas las dificultades posibles como la censura, el que los algoritmos te impidan crecer, que te roben las cuentas de las redes, denuncias etc
¿Es posible vivir de la música underground sin renunciar al mensaje ni adaptarse a las reglas de la industria?
Por supuesto que sí y estamos en ello, creando una contracultura con raíces bien afincadas y principios férreos.
En una sociedad que intenta convertir incluso la rebeldía en un producto, ¿qué significa para Okher seguir siendo incómodos?
Lo es todo para Okher, la irreverencia, la subversión, el expresarnos sin pelos en la lengua y decir todo eso que muchos artistas tienen miedo de decir, que yo creo que son las bases del punk, y en nuestro caso queremos llevarlo a otros terrenos como el género urbano.

