La AMPA y los sindicatos reclaman recuperar las unidades de cuarto y quinto de Primaria y la plantilla inicial. El centro, preferente para alumnado con autismo, ha tenido que reorganizar sus grupos al comienzo del curso. Roberto, uno de los docentes desplazados, relata que tuvo que cambiar de colegio de un día para otro sin poder despedirse de su alumnado.
La AMPA del colegio público Leopoldo Calvo Sotelo, en el barrio madrileño de Las Tablas, denuncia la supresión de dos unidades de Primaria, una de cuarto y otra de quinto, cuando la organización del curso ya estaba preparada. Según la documentación aportada por las familias y CCOO, la decisión ha obligado a reagrupar al alumnado, modificar horarios y tutorías y desplazar a dos docentes que ya estaban destinados al centro.
Los dos niveles han pasado de cuatro grupos a tres. De acuerdo con el comunicado de CCOO Educación Madrid del 18 de septiembre, cuarto cuenta actualmente con 80 estudiantes distribuidos en aulas de 27, 26 y 27 alumnos; quinto tiene 79, repartidos en grupos de 26, 26 y 27.
Las familias reclaman que se revierta una medida que consideran perjudicial para la atención educativa, especialmente en un centro preferente para alumnado con trastorno del espectro autista (TEA), con dos aulas específicas y una presencia elevada de estudiantes con necesidades educativas especiales, según explica la AMPA.
Un aviso el domingo por la noche
En el relato remitido a Contraplano, la asociación sitúa la primera comunicación de la Dirección de Área Territorial (DAT) en la noche del domingo 6 de septiembre. Para entonces, los horarios estaban elaborados, buena parte del profesorado se había incorporado y la organización del curso estaba cerrada.
Según la AMPA, el equipo directivo intentó frenar la decisión durante el lunes 7 y el martes 8. Sin embargo, la reducción de unidades se mantuvo y se indicó que dos docentes debían trasladarse a otros centros.
CCOO señala que las clases habían comenzado el 7 de septiembre con cuatro grupos en cada uno de los niveles afectados. La reorganización se produjo, por tanto, con el alumnado ya incorporado y las tutorías asignadas.
Más alumnado por aula y cambios que alcanzan a sexto
El sindicato explica que ambos cursos comenzaron con 79 estudiantes por nivel y una media de 19,75 alumnos en cada grupo. Tras la supresión de unidades y con la matrícula actual de cuarto, las aulas reúnen entre 26 y 27 escolares.
Las consecuencias también alcanzan a otros cursos. Según CCOO, uno de los docentes desplazados era tutor de sexto de Primaria, por lo que la modificación de la plantilla ha provocado cambios más allá de cuarto y quinto.
La organización sindical advierte, además, de que parte del alumnado con TEA pierde a una de sus personas adultas de referencia. Las familias cuestionan que el aumento del tamaño de los grupos permita mantener la atención individualizada que necesita el alumnado.
Roberto: «No me he podido despedir de mis alumnos»
Roberto, uno de los dos docentes que han tenido que abandonar el Leopoldo Calvo Sotelo, relata que recibió la llamada de la Dirección de Área Territorial el martes 8 de septiembre por la tarde, cuando ya estaba en casa después de haber impartido clase esa mañana. Según explica, le comunicaron que debía incorporarse a otro colegio al día siguiente, aunque su grupo no era uno de los suprimidos.
El profesor cuestiona los criterios utilizados para decidir qué docentes debían salir. Según su testimonio, no existía un criterio previamente definido para una situación de estas características y la DAT tuvo que reunirse para determinar a quién desplazar. Se trata de la versión del docente sobre el procedimiento seguido.
Funcionario de carrera sin destino definitivo, Roberto cuenta que le ofrecieron por teléfono cinco vacantes para incorporarse al día siguiente. Una estaba cerca de su domicilio, algo que considera una suerte, pero subraya que esa elección limitada sustituyó el orden de preferencias que había presentado meses antes.
El Leopoldo Calvo Sotelo, explica, era su primera opción en una lista de 200 centros. Tras el desplazamiento, tuvo que escoger entre los cinco colegios que tenían una plaza disponible en ese momento. «He sido el último en elegir, por así decirlo», resume.
La salida también interrumpió su relación con el alumnado con el que llevaba dos cursos. «No me he podido despedir de mis alumnos», lamenta. Tampoco pudo hacerlo de las familias ni de sus compañeros, según relata.
Ocho días de planificación y una incorporación de un día para otro
Roberto señala que había comenzado a trabajar el 1 de septiembre y llevaba ocho días preparando el curso, incluida la atención a sus alumnos y alumnas con necesidades educativas. La orden de traslado le obligó a dejar esa planificación y a incorporarse a otro centro con las clases ya iniciadas.
«Eso es trabajo tirado completamente a la basura», afirma sobre la preparación realizada. Describe su llegada al nuevo colegio como un comienzo «deprisa y corriendo» y cuestiona tanto la justificación de la medida como el trato recibido.
«No creo que se nos haya tratado de la mejor forma posible», sostiene. El docente vincula su malestar con la reorganización de los grupos y el aumento de las ratios en el centro que deja atrás. «Nos sentimos un poco menospreciados», añade.
Las familias cuestionan la aplicación de las excepciones legales
La reclamación incluye una discrepancia sobre las ratios. La Ley Orgánica de Educación establece un máximo general de 25 estudiantes por aula en Primaria y contempla, en su artículo 87.2, incrementos de hasta el 10 % para determinados supuestos: necesidades inmediatas de escolarización de alumnado de incorporación tardía, determinados traslados familiares por movilidad forzosa o el inicio de una medida de acogimiento familiar.
La AMPA sostiene que en el colegio no concurren las circunstancias que justificarían ese incremento y rechaza que se utilice para reducir el número de grupos.
Por su parte, la Consejería de Educación defendió ante la Cadena SER que las unidades inicialmente autorizadas eran excesivas para la matrícula definitiva. También aseguró que las ratios se ajustan a la normativa y que se mantiene el profesorado especialista y de apoyo necesario. Esa posición fue recogida por la emisora en su información del 15 de septiembre.
Reclamaciones para recuperar las aulas y el profesorado
La AMPA ha presentado una reclamación formal ante la DAT y, en su comunicado, señala que está pendiente de respuesta. También informa de reclamaciones de CCOO y STEM y de la celebración de un consejo escolar extraordinario para abordar la situación.
CCOO denuncia que no consta la notificación al centro de una resolución expresa y motivada sobre la supresión de las unidades. Reclama conocer los criterios aplicados y recuperar tanto los cuatro grupos de cada nivel como la plantilla inicialmente asignada.
Las familias también han establecido contacto con la AMPA del colegio Nuria Espert, que comunica una situación similar, para trabajar de forma coordinada. Su petición es mantener los grupos y los recursos previstos al inicio del curso y evitar que el alumnado tenga que asumir las consecuencias de una reorganización sobrevenida.

