CGT denuncia una campaña contra la plantilla de Correos tras los ataques al voto por correo

El sindicato acusa a Santiago Abascal e Isabel Díaz Ayuso de alimentar la desconfianza hacia el voto por correo y advierte de que este tipo de mensajes termina señalando a miles de trabajadores y trabajadoras del servicio postal. CGT reclama además más contrataciones ante la falta de personal para afrontar un nuevo proceso electoral.

La Confederación General del Trabajo (CGT) ha denunciado este 6 de octubre lo que considera una nueva campaña de criminalización contra la plantilla de Correos después de las declaraciones realizadas por dirigentes de la derecha y la ultraderecha cuestionando el voto postal pocas horas después del anuncio del adelanto electoral.

El sindicato señala directamente al presidente de Vox, Santiago Abascal, después de que animara a la ciudadanía a no utilizar el voto por correo, y a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, por advertir de que “a nadie se le ocurra votar por correo”.

Para CGT, estas declaraciones no pueden reducirse a una confrontación política entre partidos ni interpretarse únicamente como un ataque al Gobierno.

“No es un ataque contra el presidente del Gobierno, ni contra el PSOE. Poner en cuestión el voto por correo supone difamar a todo un colectivo de profesionales postales que siempre hemos garantizado el correcto desarrollo de los procesos electorales”.

CGT alerta del peligro de señalar al personal de Correos

La organización sindical considera especialmente grave que vuelva a sembrarse la sospecha sobre el funcionamiento del voto postal después de los episodios registrados durante anteriores campañas electorales.

CGT recuerda que en 2023 un trabajador de Correos fue agredido en Vélez-Málaga mientras repartía propaganda electoral. El sindicato relaciona aquel episodio con el clima político generado entonces alrededor del voto por correo y recuerda que durante aquella campaña también se produjeron acusaciones y mensajes poniendo bajo sospecha el funcionamiento del servicio postal.

“Las declaraciones de Ayuso y Abascal van más allá de la irresponsabilidad política”, afirma CGT, que advierte de las consecuencias que puede tener trasladar a la ciudadanía la idea de que quienes trabajan en Correos pueden participar de algún modo en una manipulación electoral.

El sindicato define este tipo de estrategias como campañas de carácter “trumpista”, en referencia a las acusaciones contra el voto por correo utilizadas en Estados Unidos por Donald Trump y su entorno político.

Un sistema incorporado desde hace décadas al proceso electoral

CGT también rechaza que existan razones para presentar el voto postal como una fórmula susceptible de provocar un supuesto “pucherazo”.

Desde la organización consideran “poco probable” que quienes promueven actualmente estos mensajes crean realmente que pueda producirse un fraude electoral a través de este procedimiento.

El sindicato recuerda que el voto por correo forma parte desde hace décadas del ordenamiento electoral español y permite ejercer el derecho al sufragio a aquellas personas que, por diferentes circunstancias, no pueden desplazarse hasta su colegio electoral durante la jornada de votación.

“Hablamos de una alternativa vigente desde hace mucho tiempo en nuestro ordenamiento jurídico, precisamente para garantizar la universalidad del sufragio y favorecer la participación ciudadana en dichos comicios”.

La falta de personal, el problema que preocupa a la plantilla

Frente a las acusaciones sobre la fiabilidad del voto postal, CGT considera que existen otros problemas mucho más concretos que sí pueden dificultar el desarrollo de una campaña electoral: la reducción de plantilla, la precariedad laboral y la elevada carga de trabajo que deberá asumir el personal de Correos.

El sindicato asegura que la situación se ha agravado debido a la política de recortes aplicada en los últimos años y reclama una contratación extraordinaria suficiente para hacer frente al incremento de envíos y solicitudes que acompaña a cualquier convocatoria electoral.

“Si no se formalizan un gran número de contratos, la carga de trabajo será completamente inasumible y ya no se nos puede exigir más”.

Según los datos facilitados por la organización, Correos habría perdido más de 20.000 puestos de trabajo desde comienzos de siglo, una reducción que, según el sindicato, ha provocado un deterioro progresivo de las condiciones laborales y de la capacidad del servicio público postal.

CGT denuncia igualmente salarios bajos y situaciones de elevada precariedad entre parte de la plantilla, con retribuciones que en algunos casos se encuentran próximas al salario mínimo interprofesional.

“¿Qué tiene que decir sobre esto la ultraderecha?”, se pregunta la organización sindical, que reclama que el foco político se sitúe en garantizar los recursos humanos suficientes para prestar el servicio en lugar de alimentar sospechas sobre quienes deberán gestionar el voto postal.

“Hemos demostrado nuestro compromiso con lo común”

El sindicato reivindica también el papel desempeñado históricamente por las trabajadoras y trabajadores de Correos, tanto durante los procesos electorales como en situaciones excepcionales.

“El personal de Correos hemos demostrado sobradamente nuestro compromiso con lo común. No solo mediante nuestra participación laboral en los procesos democráticos, sino dando la cara en las situaciones más dramáticas que ha vivido nuestro país, como la pandemia, la DANA o Filomena”.

Para la organización, la plantilla ha continuado prestando un servicio público esencial incluso en contextos de enorme dificultad y no debería convertirse ahora en objeto de sospechas políticas.

CGT responsabiliza a quienes alimentan la desconfianza

El comunicado termina con una dura advertencia sobre las posibles consecuencias de este tipo de discursos.

CGT sostiene que las campañas que cuestionan sin pruebas el voto por correo contribuyen a deteriorar la confianza en las instituciones democráticas y, al mismo tiempo, colocan bajo sospecha a miles de trabajadores y trabajadoras que participan técnicamente en el proceso electoral.

“Nos cansan y asquean estas campañas trumpistas que buscan únicamente erosionar la democracia y arremeter contra un servicio fundamental. Nuestra plantilla no merece ser criminalizada por nadie, menos aún por quienes aspiran a gobernar en este país”.

La organización insiste en que la plantilla de Correos no merece ser criminalizada y considera especialmente grave que estos mensajes procedan de dirigentes y formaciones que aspiran a gobernar.

CGT concluye advirtiendo del riesgo de que la escalada verbal pueda desembocar nuevamente en episodios de hostigamiento o violencia contra trabajadores postales.

“Si se producen nuevos episodios de violencia contra alguna persona trabajadora de Correos, tendremos claro quiénes habrán sido los verdaderos culpables”.
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