El consejero delegado del Grupo Ribera, Pablo Gallart, ha pedido dejar de asumir responsabilidades sobre la gestión del Hospital Universitario de Torrejón tras la difusión de unos audios en los que, según diversas informaciones, plantea alargar las listas de espera del centro para mejorar los resultados económicos de la empresa que explota este hospital público de gestión privada.
Un “paso al lado” en plena polémica por las listas de espera
La decisión se hace pública después de que salieran a la luz grabaciones internas en las que el máximo responsable de Ribera habría instado a elevar las listas de espera del hospital torrejonero y a reducir intervenciones consideradas “no rentables”. Estas informaciones han provocado una fuerte polémica sobre el modelo de gestión y han situado al centro sanitario en el centro del debate político y ciudadano.
En el comunicado difundido por la compañía, Ribera explica que Gallart ha solicitado oficialmente “desvincularse de las responsabilidades sobre la gestión del Hospital de Torrejón” con el objetivo de “garantizar los valores y la ética que siempre han caracterizado al grupo”. El directivo se mantiene como CEO del grupo, pero queda fuera de la gestión directa de este hospital madrileño.
Auditoría interna y mensaje de tranquilidad a los pacientes
La empresa anuncia igualmente la puesta en marcha de una auditoría en profundidad para revisar la actividad desarrollada en el centro y comprobar si se ha producido algún incumplimiento de los estándares de calidad asistencial, de la normativa vigente o de los códigos éticos internos.
Pese al impacto del caso, Ribera subraya que la “prioridad absoluta” del grupo y de su principal accionista, el conglomerado sanitario francés Vivalto Santé, son los pacientes. Según la nota oficial, el servicio en el Hospital de Torrejón continuará prestándose con la “calidad y el rigor de siempre” y la plantilla seguirá desarrollando su labor con normalidad.
La compañía insiste también en que mantiene su compromiso con el sistema sanitario público y con el modelo de colaboración público-privada mediante el que gestiona este hospital, que da servicio a miles de vecinos de Torrejón de Ardoz y municipios del entorno.
Sanidad pide explicaciones y cita de nuevo a la empresa
El caso ha activado la reacción de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, que ya había solicitado una reunión de urgencia con la dirección del grupo tras conocerse el contenido de los audios. Tras el anuncio del “paso al lado” de Gallart, el departamento autonómico prevé mantener un nuevo encuentro con el máximo responsable de la compañía para recabar información detallada y analizar posibles actuaciones.
La gestión del hospital y el alcance de las instrucciones difundidas a través de las grabaciones serán también objeto de seguimiento político, en un contexto en el que se multiplican las peticiones de transparencia y de revisión de las condiciones de la concesión.
El modelo de gestión, bajo el foco
La filtración de los audios y la decisión de Ribera de apartar a su CEO de la gestión directa del Hospital de Torrejón reabren el debate sobre el papel de las empresas privadas en la sanidad pública madrileña. Organizaciones profesionales, sindicatos y colectivos ciudadanos han pedido que se esclarezca si las decisiones de gestión han podido afectar a la atención a los pacientes y que se garantice que criterios económicos no se imponen sobre las necesidades clínicas.
A la espera de los resultados de la auditoría interna anunciada por Ribera y de los pasos que pueda dar la Comunidad de Madrid, el hospital torrejonero se mantiene en el centro de la actualidad sanitaria y política, con la mirada puesta en la protección del derecho a una atención sanitaria pública, universal y de calidad.

