La asociación protectora HOOPE ha anunciado el inicio de su proceso de cierre tras más de una década gestionando el Centro de Protección Animal de Torrejón de Ardoz. La decisión llega después de que la entidad haya quedado fuera de la nueva licitación municipal del servicio y tras denunciar lo que consideran irregularidades en el procedimiento y una situación económica que califican de insostenible.
En un comunicado público, la asociación recuerda que desde 2014 ha gestionado el centro con un modelo basado en la protección y recuperación de animales abandonados o maltratados, una labor que aseguran ha ido mucho más allá de la simple prestación de un servicio municipal.
Durante estos años, explican, han tenido que atender casos veterinarios complejos, urgencias, intervenciones quirúrgicas y procesos de rehabilitación emocional de animales que llegaban en situaciones extremas. Según la asociación, gran parte de estos trabajos se han realizado asumiendo gastos que superaban los recursos previstos en el contrato.
HOOPE sostiene que la nueva licitación del servicio presenta problemas de planteamiento que, en su opinión, dificultan la participación de entidades de protección animal. Entre los aspectos señalados, la asociación destaca que el pliego inicial exigía una solvencia económica de 1,5 millones de euros, una cifra que consideran inaccesible para una protectora.
Según explican, esta exigencia fue modificada tras una reclamación presentada por la propia asociación. HOOPE recuerda que la legislación sobre contratación pública establece que los requisitos de solvencia deben ser proporcionales al objeto del contrato y permitir la participación de pequeñas entidades y organizaciones de la economía social.
Además, señalan que el presupuesto del contrato no reflejaría los costes reales del servicio. En su comunicado apuntan que no se contemplan de forma adecuada gastos derivados de urgencias veterinarias, intervenciones quirúrgicas o pruebas médicas necesarias para la atención de los animales.
El servicio ha sido adjudicado a la empresa ARAT Veterinarios Torrelodones S.L., una sociedad mercantil que será la encargada de gestionar el Centro de Protección Animal.
Desde HOOPE muestran su preocupación por este cambio de modelo, ya que el centro ha sido gestionado durante más de una década por una asociación protectora. A su juicio, la entrada de una empresa privada puede desvirtuar el espíritu de un servicio que, según defienden, debería priorizar el bienestar animal.
Otro de los puntos señalados en el comunicado hace referencia a los impagos que la asociación asegura haber sufrido durante la gestión del centro.
HOOPE afirma que durante meses tuvo que afrontar facturas sin abonar por parte del Ayuntamiento, una situación que terminó resolviéndose tras reiteradas reclamaciones y una denuncia pública. Según la entidad, estos retrasos provocaron un fuerte impacto en su viabilidad económica.
La asociación también ha agradecido públicamente a varias clínicas veterinarias que, según explican, aceptaron aplazar cobros para permitir que el servicio continuara funcionando.
A pesar de su cierre, la asociación ha querido recordar que los animales que se encuentran actualmente en el centro o en casas de acogida siguen siendo responsabilidad del Ayuntamiento y de la nueva empresa adjudicataria.
Muchos de estos animales, señalan, presentan necesidades especiales o procesos de recuperación delicados, por lo que han advertido que realizarán un seguimiento para comprobar que reciben la atención, los cuidados y el trato adecuado.
La asociación concluye su comunicado defendiendo el trabajo realizado durante estos doce años y afirmando que su actuación responde a una cuestión de responsabilidad y defensa de los animales.

