La memoria de quienes padecieron la represión franquista vuelve a abrirse paso en Alcalá de Henares con la llegada de la exposición Las Puertas del Horror. El Campo de Concentración de Camposancos, una muestra itinerante que, tras recorrer diferentes salas e institutos de Galicia y Portugal, aterriza ahora en la ciudad complutense con el propósito de divulgar uno de los episodios más desconocidos y dolorosos de la represión franquista en el noroeste peninsular.
La iniciativa ha sido impulsada por la Unión Comarcal Henares de CC.OO., el Ateneo 1º de Mayo y la ARMH de Alcalá de Henares, junto a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica del Campo de Concentración de Camposancos, responsable del proyecto. El objetivo es claro: sacar del olvido lo sucedido en este enclave de A Guarda, Pontevedra, convertido durante la Guerra Civil y la posguerra en un espacio de terror, hacinamiento y muerte.
La exposición nace precisamente de la constatación de que gran parte de la población desconocía la existencia y la historia del campo de concentración de Camposancos. Para combatir ese vacío de memoria, sus organizadores diseñaron una muestra itinerante que combina rigor histórico con un formato accesible y pedagógico. El proyecto pudo materializarse gracias a una subvención de Memoria Democrática.
El recorrido expositivo está compuesto por dos grandes enrollables y 21 paneles temáticos. El primero de ellos contextualiza el periodo histórico explicando las reformas impulsadas durante la II República y las tensiones sociales y políticas que desembocaron en el golpe de Estado de 1936. El último, bajo el título Para Reflexionar, interpela directamente a la sociedad y a las instituciones sobre la necesidad de restaurar la dignidad de quienes fueron derrotados, perseguidos y silenciados durante décadas.
Entre ambos extremos, los paneles reconstruyen la historia del edificio que albergó primero un colegio de jesuitas y más tarde un campo de concentración. También muestran las condiciones infrahumanas que soportaron miles de prisioneros republicanos y recuerdan la Fosa Común de Sestás, donde permanecen enterrados 49 republicanos condenados a muerte en juicios sumarísimos.
Los testimonios recogidos en la exposición retratan con crudeza la vida cotidiana dentro del recinto. Hacinamiento, hambre, enfermedades y terror marcaron la existencia de los presos. Uno de ellos, Fernández Cabricano, dejó escrito: “Hubo que tirar los calzoncillos y quitar los bolsillos a los pantalones para poder rascarnos mejor”, describiendo así la plaga de piojos y chinches que sufrían los internos.
A ese sufrimiento físico se sumaba la angustia permanente de las condenas. Muchos de los presos eran asturianos sobre los que pesaban graves acusaciones políticas y militares. Hasta Camposancos se desplazó el Tribunal Militar número 1 de Gijón, que celebró 30 consejos de guerra sumarísimos. Aquellos procesos, considerados auténticos juicios farsa, concluyeron con 195 sentencias de muerte. De ellas, 40 fueron conmutadas y 155 terminaron ejecutándose.
Entre 1937 y 1939, como campo de concentración, y posteriormente entre 1939 y 1941, como prisión, se calcula que por Camposancos pasaron entre 5.000 y 6.000 prisioneros. Pese al horror vivido, la exposición también pone el foco en la solidaridad de muchos vecinos de Camposancos y A Guarda, especialmente de las mujeres, cuyo apoyo a los presos sigue siendo recordado hoy por los descendientes de quienes estuvieron allí recluidos.
La muestra podrá visitarse desde el sábado 30 de mayo hasta el domingo 7 de junio. El horario será de lunes a viernes de 9:30 a 13:00 horas y de 16:00 a 19:00 horas, excepto los viernes por la tarde. Los sábados y el domingo 7 de junio abrirá de 16:30 a 21:00 horas, mientras que el domingo 31 de mayo permanecerá cerrada.
Con esta exposición, sus organizadores buscan no solo recuperar una parte olvidada de la historia, sino también reivindicar el valor de la memoria democrática como herramienta imprescindible para comprender el pasado y evitar que el silencio vuelva a imponerse sobre las víctimas.
Alcalá de Henares recupera la memoria de Camposancos con una exposición sobre el horror de la represión franquista
