Vecinos del Barrio del Rosario denuncian la tala masiva de árboles y hablan de “ecocidio”

Vecinos del Barrio del Rosario denuncian la tala masiva de olmos dentro del proyecto de rehabilitación urbana.

La actuación que se está llevando a cabo en el Barrio del Rosario dentro del proyecto de rehabilitación de barrios antiguos ha provocado un creciente malestar entre parte de la vecindad. Desde hace varios días se están realizando trabajos de tala de numerosos olmos que han formado parte del paisaje urbano de esta zona de Torrejón de Ardoz durante más de medio siglo.

Los vecinos críticos con la actuación consideran que la intervención va mucho más allá de una renovación del arbolado. Mientras que el Ayuntamiento presenta el proyecto como una mejora de los espacios públicos y de las zonas verdes, residentes del barrio denuncian que se está produciendo una pérdida masiva de ejemplares que proporcionaban sombra, regulaban la temperatura y servían de refugio para numerosas especies de aves e insectos.

La principal queja de los afectados se centra en la falta de participación vecinal previa. Según denuncian, las decisiones sobre la transformación del barrio se han adoptado sin un proceso de consulta abierto a los residentes, pese al impacto que tendrá sobre el entorno cotidiano de cientos de familias.

“Lo que el Ayuntamiento plantea como mejora del arbolado, parte de la vecindad lo califica como un ecocidio”.

Las críticas también apuntan al marco en el que se desarrolla la actuación, vinculada al denominado proyecto PA-36. Los vecinos consideran que la eliminación de gran parte del arbolado supondrá una pérdida importante de biodiversidad en una zona que ya ha visto reducidos sus espacios verdes durante los últimos años.

Desde los colectivos vecinales que rechazan la intervención se advierte de que la sustitución de árboles maduros por nuevos ejemplares tardará décadas en compensar la pérdida ambiental actual. Además, alertan de que la desaparición de estos olmos provocará un aumento de las temperaturas en las calles durante los meses de verano y reducirá la calidad ambiental del barrio.

Las críticas se extienden también a la gestión del arbolado realizada durante los últimos años. Algunos residentes sostienen que la falta de mantenimiento adecuado, junto con podas realizadas en momentos considerados inadecuados, ha contribuido al deterioro progresivo de numerosos ejemplares, facilitando ahora su eliminación definitiva.

La vecindad reclama una política municipal basada en la conservación del arbolado maduro, el respeto a la biodiversidad y una mayor participación ciudadana.

Para los vecinos movilizados, el modelo urbano que se está impulsando en la ciudad prioriza la renovación estética frente a la conservación del patrimonio natural existente. En este sentido, denuncian una tendencia hacia espacios con menos sombra natural, más superficies asfaltadas y una reducción de la biodiversidad urbana.

Las protestas continúan creciendo en el barrio mientras avanzan los trabajos. Los residentes reclaman una política municipal basada en la conservación del arbolado maduro, el respeto a la biodiversidad y una mayor participación ciudadana en las decisiones que afectan directamente a los barrios.

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