Madrid vuelve a las calles contra el rentismo y los desahucios: el Sindicato de Inquilinas cifra en 300.000 los manifestantes

Foto portada: Jaime Posada

Miles de personas han recorrido este sábado 26 de septiembre el centro de Madrid en una multitudinaria movilización por el derecho a la vivienda y contra los desahucios, convocada tras el desalojo de Maricarmen Abascal, de 87 años, de la casa en la que había vivido durante más de siete décadas.

La manifestación, convocada bajo el lema «Ni una Maricarmen más», comenzó a las 18:30 horas en la Puerta del Sol y avanzó por el centro de la capital con la vivienda como principal reivindicación.

El Sindicato de Inquilinas de Madrid, organización convocante, ha cifrado la participación en alrededor de 300.000 personas. La Delegación del Gobierno, por su parte, ha ofrecido una estimación muy inferior, de unas 25.000 personas. Una diferencia notable entre las cifras oficiales y las de la organización que no impide constatar la importante presencia de manifestantes en las calles del centro madrileño.

«Ni una Maricarmen más»

El nombre de Maricarmen se ha convertido durante los últimos días en uno de los símbolos de las movilizaciones por la vivienda en Madrid. La mujer, de 87 años, fue desalojada esta semana de la vivienda del distrito de Retiro en la que había residido durante más de 70 años.

Su caso provocó una fuerte respuesta social y nuevas protestas en Madrid, después de años de conflicto entre la inquilina y la propiedad y de varios intentos anteriores de desahucio.

Manifestación por el derecho a la vivienda en Madrid
Foto: Jaime Posada

Desde primera hora de la tarde, numerosas personas fueron concentrándose en la Puerta del Sol antes de iniciar una marcha que volvió a situar en el centro de las reivindicaciones cuestiones como el precio de los alquileres, los desahucios, la especulación inmobiliaria y las dificultades para acceder a una vivienda.

La vivienda vuelve a ocupar las calles de Madrid

La protesta de este sábado se suma a las numerosas movilizaciones que durante los últimos años han recorrido Madrid denunciando el incremento del coste de la vivienda y el peso que los alquileres tienen sobre los ingresos de miles de hogares.

Las organizaciones vinculadas al movimiento por la vivienda reclaman desde hace tiempo una mayor intervención pública del mercado, medidas contra la especulación inmobiliaria y mecanismos que permitan frenar los desahucios de personas vulnerables.

La movilización también ha contado con el apoyo de organizaciones sociales, sindicales y vecinales. La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) había llamado previamente a participar en la protesta por el derecho a una vivienda digna.

Manifestantes recorren Madrid contra los desahucios y el rentismo
Foto: Jaime Posada

Una protesta marcada por el desahucio de Maricarmen

El desalojo de Maricarmen ha acelerado además el debate político sobre las medidas destinadas a proteger a las personas vulnerables frente a los desahucios. Su situación había generado movilizaciones durante los días anteriores y peticiones para evitar que tuviera que abandonar su vivienda.

Tras el desahucio, diferentes colectivos realizaron nuevas concentraciones y este sábado la protesta ha trasladado el caso particular de Maricarmen a una reivindicación más amplia sobre el modelo de vivienda.

«Ni una Maricarmen más» ha sido el mensaje que ha acompañado una movilización en la que los convocantes han tratado de poner el foco no solo sobre un desahucio concreto, sino sobre las dificultades que atraviesan numerosos hogares para mantener o acceder a una vivienda.

Las cifras de participación: el Sindicato de Inquilinas de Madrid ha situado la asistencia en unas 300.000 personas, mientras que la Delegación del Gobierno ha estimado alrededor de 25.000 manifestantes.

La presión sobre la vivienda continúa

La protesta de este sábado evidencia que la vivienda continúa siendo uno de los grandes focos de movilización social en Madrid. La subida de los alquileres, los procesos de expulsión de vecinos de sus barrios y los desahucios mantienen abiertas las reivindicaciones de los colectivos que exigen cambios en las políticas públicas.

Las calles del centro de la capital han vuelto así a convertirse en escenario de una reclamación que se repite cada vez con mayor frecuencia: que la vivienda sea entendida fundamentalmente como un derecho y no únicamente como un activo sobre el que obtener rentabilidad.

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