143.000 habitantes y ninguna Feria del Libro: la anomalía cultural de Torrejón

Torrejón, más de 143.000 habitantes y sin una Feria del Libro propia

La ciudad cuenta con el Mes de las Letras y con la presencia puntual de autores de renombre, pero sigue sin una Feria del Libro integrada en la vida cultural del municipio y con participación real de sus librerías.

Torrejón de Ardoz supera los 143.000 habitantes y es una de las grandes ciudades de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, sigue sin contar con una Feria del Libro propia al estilo de otros municipios madrileños de tamaño similar.

Mientras localidades como Alcalá de Henares, Rivas-Vaciamadrid, Getafe, Leganés, Móstoles o Alcobendas organizan ferias del libro que reúnen a librerías, editoriales, autores y lectores, Torrejón mantiene un modelo diferente: una programación bajo el paraguas del Mes de las Letras y una Feria del Libro de Ocasión y Segunda Mano.

Es cierto que durante el Mes de las Letras el Ayuntamiento programa encuentros con autores de renombre, presentaciones y actividades vinculadas a la lectura. Sin embargo, esa programación no termina de integrarse en la ciudad ni de convertirse en un gran acontecimiento cultural compartido por el tejido local.

Autores sí, pero sin una feria de ciudad

La presencia de escritores reconocidos demuestra que existe capacidad para organizar actividades literarias de interés. El problema es que esas citas aparecen desligadas de una Feria del Libro abierta, participativa y conectada con las librerías del municipio, los autores locales, los lectores y los espacios culturales de Torrejón.

Una feria de ocasión no sustituye a una Feria del Libro

La principal cita literaria de Torrejón gira alrededor del libro antiguo, descatalogado o de segunda mano. Es una propuesta cultural válida y apreciada por muchos lectores, pero no cumple la misma función que una Feria del Libro convencional.

Una Feria del Libro al uso suele reunir casetas de librerías, editoriales, firmas de autores, novedades literarias, actividades infantiles, encuentros escolares, clubes de lectura y programación cultural durante varios días. Además, permite que las librerías locales tengan un papel protagonista y que la ciudad se reconozca a sí misma en torno al libro.

En Torrejón, en cambio, las librerías del municipio no ocupan un lugar central en esa programación. Tampoco existe una cita anual que transforme una plaza, parque o avenida en un espacio común para lectores, escritores, comerciantes culturales y vecinos.

La cultura local también se construye desde las librerías

Las librerías de barrio no son solo comercios. Son espacios de recomendación, conversación, lectura, actividad cultural y cercanía. Contar con ellas en una Feria del Libro supondría reforzar el tejido cultural de proximidad y dar visibilidad a quienes sostienen el contacto diario con los lectores.

En una ciudad del tamaño de Torrejón, una Feria del Libro debería servir también para impulsar a los autores locales, a los centros educativos, a las bibliotecas y a los colectivos culturales.

Una ausencia llamativa en una gran ciudad

La situación resulta especialmente llamativa si se tiene en cuenta el tamaño del municipio. Torrejón cuenta con población suficiente, bibliotecas públicas, centros culturales, lectores, escritores y actividad asociativa para sostener una Feria del Libro con identidad propia.

Durante los últimos años, la ciudad ha apostado por grandes festivales musicales, espectáculos temáticos, ferias gastronómicas y eventos multitudinarios. Sin embargo, el libro continúa sin ocupar un espacio equivalente dentro de la programación cultural municipal.

La cuestión no es negar la existencia de actividades literarias. La cuestión es si una ciudad de más de 143.000 habitantes debe conformarse con actos dispersos y una feria de ocasión, o si debería aspirar a una Feria del Libro de referencia, integrada en la ciudad y construida junto a sus librerías, bibliotecas, autores y lectores.

Una asignatura pendiente

El Mes de las Letras demuestra que existe una base sobre la que trabajar. También demuestra que hay interés institucional por programar actividades vinculadas al libro. Pero una Feria del Libro requiere algo más: continuidad, presencia en la calle, participación del comercio local, protagonismo de las librerías y una mirada cultural que vaya más allá del acto puntual.

Mientras otros municipios convierten la literatura en una cita anual de ciudad, Torrejón sigue teniendo pendiente una reivindicación lógica para una localidad de su tamaño: contar con una Feria del Libro propia, abierta y conectada con su tejido cultural.

Torrejón tiene lectores, autores, bibliotecas y librerías.

Lo que sigue faltando es una Feria del Libro que integre a la ciudad y dé protagonismo real a la cultura de proximidad.

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