Miles de personas han vuelto a tomar este domingo las calles de Madrid para reclamar medidas urgentes ante la crisis de acceso a la vivienda. La manifestación, convocada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid junto a decenas de colectivos sociales, vecinales y sindicales, recorrió el centro de la capital bajo el lema «La vivienda nos cuesta la vida. Bajemos los precios».
La marcha partió a las 12:00 horas desde Atocha y avanzó por el Paseo del Prado, Cibeles y la calle Alcalá hasta finalizar en la zona de Sevilla. Los convocantes denunciaron el incremento continuado de los alquileres, la dificultad para acceder a una vivienda digna y el impacto que esta situación está teniendo sobre miles de familias trabajadoras y jóvenes.
Participación desde el Corredor del Henares
La movilización no fue únicamente madrileña. Desde primera hora de la mañana, numerosos vecinos y vecinas del Corredor del Henares se desplazaron hasta la capital para participar en la protesta. Usuarios de Cercanías compartieron imágenes y testimonios de trenes repletos en las líneas que conectan municipios como Torrejón de Ardoz, Alcalá de Henares, Coslada o San Fernando de Henares con Madrid.
Los andenes y vagones de los trenes con destino a Atocha registraron una notable afluencia de personas que acudían a la convocatoria, reflejando que la preocupación por el acceso a la vivienda se extiende también a ciudades donde el precio del alquiler y de la compra de vivienda ha aumentado de forma significativa en los últimos años.
En el caso de Torrejón de Ardoz, el incremento de los precios de la vivienda y la escasez de alquiler asequible se han convertido en una preocupación creciente para numerosos vecinos, especialmente entre los jóvenes y las familias trabajadoras.
Una crisis que moviliza a miles de personas
Las cifras de participación han vuelto a mostrar diferencias entre las fuentes. Mientras la Delegación del Gobierno cifró la asistencia en torno a las 23.000 personas, los organizadores elevaron la participación hasta las 100.000. En cualquier caso, la movilización se convirtió en una de las mayores protestas por la vivienda celebradas en Madrid en los últimos años.
Durante la marcha se escucharon consignas contra la especulación inmobiliaria, los fondos de inversión y el encarecimiento de los alquileres. Los colectivos convocantes defendieron que el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de desigualdad social y reclamaron una intervención más decidida de las administraciones públicas.
Las principales reivindicaciones
Entre las demandas planteadas por el Sindicato de Inquilinas y las organizaciones participantes destacan la reducción de los precios del alquiler, la ampliación del parque público de vivienda, el fin de los desahucios sin alternativa habitacional y una mayor regulación de los grandes tenedores y fondos de inversión.
Los convocantes consideran que la actual situación habitacional ha dejado de ser únicamente un problema residencial para convertirse en una cuestión que condiciona el acceso al empleo, la emancipación juvenil y las condiciones de vida de amplias capas de la población.
Una movilización con continuidad
La protesta de Madrid forma parte de una campaña estatal impulsada por los sindicatos de inquilinas y movimientos por la vivienda. Tras la manifestación de este domingo, las organizaciones ya han anunciado nuevas movilizaciones y acciones en diferentes ciudades para mantener la presión sobre las administraciones y situar el problema de la vivienda en el centro del debate político y social.
La imagen de miles de personas llegando desde distintos puntos de la Comunidad de Madrid, incluido el Corredor del Henares, y llenando los trenes con destino a la capital, se convirtió en una de las estampas más significativas de una jornada marcada por la reivindicación de la vivienda como un derecho y no como un negocio.

