Rosa Marín avisa a Ayuso, Zarzalejo y Almeida: «Que descansen, en septiembre empieza la guerra»

La portavoz de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles repasa en Contraplano más de 110 días de huelga, celebra el avance en la reducción de ratios y advierte de que la movilización continuará mientras no haya una mejora salarial.

Más de 110 días de huelga indefinida no han conseguido agotar a las trabajadoras del primer ciclo de Educación Infantil de Madrid. Están cansadas física y económicamente, reconoce Rosa Marín, portavoz de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI), pero mantienen intacta la decisión de continuar. El conflicto comenzó el 7 de abril y, después de concentraciones, encierros, manifestaciones, marchas nocturnas y una huelga estatal, se encamina hacia septiembre sin una solución completa.

En una entrevista concedida a Contraplano, Marín hace balance de una movilización que ha situado en el centro de la agenda las condiciones del ciclo de 0 a 3 años. Las trabajadoras reclaman tres medidas fundamentales: reducción de las ratios, implantación de la pareja educativa y salarios dignos. Dos de ellas han registrado avances, pero el conflicto económico continúa abierto.

«Ya merece la pena por la organización, por el movimiento, por la bajada de ratios y por la pareja educativa. Pero no nos podemos bajar ahora».

Un avance decisivo en las ratios del 0-3

El principal resultado de la movilización es el borrador elaborado por el Ministerio de Educación para regular las ratios del primer ciclo de Infantil. La propuesta contempla un máximo de cuatro bebés por profesional en las aulas de menores de un año, seis criaturas entre uno y dos años y ocho entre dos y tres. Para Marín, estas cifras representan un cambio profundo respecto a unas aulas que actualmente pueden alcanzar los ocho bebés, trece menores de uno a dos años y veinte niños y niñas de dos a tres por educadora.

El Ministerio anunció oficialmente el 21 de abril que iniciaría la revisión del Real Decreto 132/2010 tras escuchar las reivindicaciones del colectivo. El departamento estatal recordó, al mismo tiempo, que las comunidades autónomas tienen capacidad para reducir las ratios de manera inmediata. El borrador trasladado posteriormente a los sindicatos asumió la propuesta de 4, 6 y 8 defendida por las trabajadoras, aunque todavía debe completar su tramitación.

Marín vincula directamente esa reducción con la pareja educativa. Incorporar una segunda profesional permitiría mantener las plazas sin reproducir la actual sobrecarga. «Es poner el foco en la infancia», sostiene. En su opinión, la medida mejoraría tanto la atención prestada a los menores como el estrés y las condiciones cotidianas de las plantillas.

El salario, la reivindicación pendiente

El avance normativo no resuelve la cuestión que mantiene viva la huelga: los salarios. Marín asegura que muchas educadoras reciben alrededor de 1.080 euros netos mensuales, una cantidad que obliga a numerosas trabajadoras a depender de su pareja, buscar otro empleo o sostener una familia con enormes dificultades, especialmente en una región con alquileres y precios elevados.

La portavoz enmarca esta precariedad en el carácter feminizado del sector y en la infravaloración histórica de los cuidados. «Esto es una lucha feminista, se mire por donde se mire», afirma. Para PLEI, reconocer el carácter plenamente educativo del ciclo 0-3 también exige equiparar su dignidad laboral con la del resto de etapas.

La huelga tiene además un coste directo. Las trabajadoras dejan de percibir una parte importante de su nómina y se organizan para rotar en los servicios mínimos. Las cajas de resistencia y las aportaciones de familias, organizaciones y ciudadanía han sido fundamentales para prolongar una protesta que Marín define como un «esfuerzo titánico».

«No se puede ganar prácticamente el salario mínimo con esta responsabilidad. Hay que cuidar a la infancia, pero también a quien sostiene esos cuidados».

Siete semanas para sentarse con la Comunidad de Madrid

La relación con la Consejería de Educación ocupa buena parte de la entrevista. Según relata Marín, el comité de huelga tuvo que esperar hasta la séptima semana para reunirse con la consejera autonómica, Mercedes Zarzalejo. La portavoz interpreta aquella demora como un intento de desgastar el movimiento y evitar reconocer su legitimidad.

La reunión, que se prolongó durante unas tres horas, abrió la puerta al compromiso de incorporar la pareja educativa en futuros pliegos. Sin embargo, PLEI considera insuficiente ese avance porque no incluye una garantía salarial. La plataforma reclama que los nuevos contratos de gestión contemplen expresamente la financiación necesaria para mejorar las nóminas, en lugar de dejar la decisión en manos de las empresas adjudicatarias y de la negociación con la patronal.

Marín responsabiliza al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso de las condiciones del servicio y critica el modelo de externalización. La portavoz sostiene que una escuela infantil no debe gestionarse con la búsqueda de rentabilidad como criterio principal: «Hay cosas que no pueden dar beneficio. Son para el bienestar de la sociedad».

Las «prórrogas de la vergüenza» en el Ayuntamiento de Madrid

La plataforma también dirige sus críticas al Ayuntamiento de Madrid. Marín califica como las «prórrogas de la vergüenza» la continuidad de contratos municipales que, según las trabajadoras, dificulta la aplicación efectiva de las nuevas tablas salariales. PLEI sostiene que el Consistorio pudo evitar esas extensiones e introducir las mejoras en nuevas licitaciones.

El asunto llegó al Pleno municipal del 26 de mayo. En el Diario de Sesiones del Ayuntamiento, el delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández, defendió que los contratos contaban con financiación y que las empresas disponían de margen para asumir las tablas establecidas en el convenio colectivo. La plataforma rechaza que esta respuesta garantice la subida y exige que quede asegurada en los pliegos.

Marín denuncia además que, durante la impugnación de algunas prórrogas, se difundieron datos personales de trabajadoras firmantes. Las educadoras consideran que este episodio vulneró su derecho a la protección de datos y lo sitúan dentro de las presiones sufridas durante la huelga. La portavoz afirma que no se han producido despidos, aunque sí coacciones para realizar tareas pedagógicas mientras parte de las plantillas permanecía en servicios mínimos.

De Madrid a una movilización estatal y europea

La protesta ha superado el ámbito autonómico. El 7 de mayo se celebró la primera huelga estatal del ciclo 0-3, con movilizaciones en distintos territorios. La marea amarilla reunió en Madrid a miles de personas y mostró que la precariedad denunciada no es exclusiva de la comunidad.

La plataforma también llevó su experiencia a Bruselas los días 29 y 30 de junio, donde participó en una ponencia sobre cuidados, precariedad laboral y su impacto en la infancia. Para Marín, este recorrido demuestra que el conflicto afecta a un modelo más amplio que continúa tratando el primer ciclo como un servicio de conciliación y no como una etapa educativa con identidad propia.

La movilización ha contado con el apoyo de familias, asociaciones, sindicatos y colectivos vinculados a otros servicios públicos. Marín destaca especialmente la organización asamblearia y el respaldo sindical recibido, que ha permitido disponer de asesoramiento, cobertura legal y recursos sin quitar a las trabajadoras el control sobre sus decisiones.

Septiembre: un nuevo ciclo de movilizaciones

El comienzo del curso será especialmente complejo. Las educadoras son conscientes de que la huelga puede afectar al periodo de adaptación, cuando los bebés establecen sus primeros vínculos con las profesionales. Marín admite el conflicto emocional que les provoca esta situación, pero sostiene que regresar a las aulas sin cerrar las reivindicaciones perpetuaría el problema para las trabajadoras y para la infancia.

Durante las primeras semanas de septiembre, PLEI prevé realizar piquetes informativos para explicar a las nuevas familias las razones del paro. Después llegarán nuevas acciones, que la portavoz anticipa como «potentes» y «creativas». También plantea una posible confluencia con las movilizaciones previstas en otras etapas educativas y con sectores como la sanidad y los servicios esenciales.

Su mensaje final se dirige de forma expresa a Isabel Díaz Ayuso, Mercedes Zarzalejo y José Luis Martínez-Almeida: «Que se vayan de vacaciones y descansen mucho, porque a partir de septiembre empieza la guerra». La frase resume la posición con la que la marea amarilla afronta el nuevo curso: el avance en las ratios y la pareja educativa ha confirmado, a juicio de la plataforma, que la movilización sirve, pero no habrá desconvocatoria mientras siga pendiente el reconocimiento salarial.

«Si quieren desgastarnos, vamos a desgastarles a ellos. Seguiremos el tiempo que haga falta».

Fuentes consultadas