La escena del hip hop en Torrejón de Ardoz sigue conectada a la calle, a sus historias y a su gente. En esa tradición se mueve Chileno Santero, MC afincado en el municipio desde su adolescencia, con recorrido dentro del colectivo La KMC y con un discurso que apunta a lo cotidiano: la familia trabajadora, las ausencias, la precariedad y la resistencia. En esta entrevista, repasa su origen, define qué es para él el “rap de barrio”, explica el papel de la KMC y defiende el rap como herramienta para reconstruir, también, lo que parece roto.
Chileno S. es un MC que llega a Torrejón con 13 años desde un pueblo de Rancagua (Chile) llamado Lo Ulloa. Aquí, en Torrejón, es donde tengo mi primer contacto con el movimiento, a través de un amigo de la calle Virgen del Pilar que tenía un hermano mayor que tenía un vinilo de Run DMC y una cinta de CPV. Ese fue mi primer contacto. Luego Tarik Williams me fue dejando música y me fui enterando un poco de cómo funcionaba la historia.
Lo de Chileno Santero llega por dos vertientes diferentes. En esos momentos me hacía llamar El Maníaco de la Rima. A mí me parecía un buen nombre jajajajaja… a día de hoy ya no jajaja. Y un día Kraze, dibujando en un black book, puso “El Chileno” y me dijo: “Sé que lo usarás”. Y así fue. Me gustó cómo sonaba.
Y lo de Santero fue por parte de Asensio, con el que nos hicimos un tema que parecía una peli de terror, y me dijo: “Suenas to santero”. Y también me lo quedé, pero dándole una vuelta más, porque lo convertí en siglas: Seriedad, Anticipación, Nostalgia, Trabajo, Enfermedad, Rap y Organización..
Para mí rapear desde el barrio es inspirarte a la hora de escribir en las historias cotidianas que nos rodean: la fuerza del padre de familia que aguanta carros y carretas, madrugones o trasnochadas en busca de un sueldo que llevar a casa; la madurez y el afán de supervivencia del menor que crece en una familia golpeada por la droga; o la frustración del que es golpeado por la misma y se miente a sí mismo diciendo que controla, pero se derrumba viendo que no es así y que esto le está dejando solo.
Eso es para mí rapear desde el barrio: llevar la esencia de donde eres a tus letras.
La KMC como tal no tiene un significado concreto, aunque algunos de nosotros digamos que las siglas podían significar Con Más Cojones, o Kontrolamos Madrid City, o Konsumo Masivo de Copas. Pero la verdad es que no tiene un significado concreto asignado.
La KMC es la parte musical que representa a un grupo de colegas del barrio, nuestra posse, como muchas que había en esos años por el 28850. La esencia del grupo siempre fue desde sus inicios rap antisistema, antifascista, cargado de letras contundentes, escupidas con la crudeza que merece ser tratada en los temas que abordábamos en nuestras canciones.
Por otro lado, en los momentos de crisis surgió la KMC Acción Social, con la que gracias al apoyo de nuestra gente intentamos amortiguar las carencias de muchas familias.
Como bien dije antes, me inspira la garra de esa madre a la que le tocó ser padre porque el padre decidió abandonarles, o la mirada del padre que ve a su hijo desde lejos en el parque porque desde que se separó no le dejan verle.
La fuerza del que sigue levantándose a pesar de los golpes de la vida, porque el barrio te hace fuerte o te destruye. Yo creo que todas esas sensaciones, y mil más, son las que dan esa marca de identidad de un barrio obrero. Son las que me inspiran, sobre todo el aprender a llevar una sonrisa a pesar de las adversidades.
Por supuesto, no solo puede, sino que debe. Y para eso existen un sinfín de asociaciones activas, como Ander Arte, que está continuamente organizando eventos para jóvenes para que puedan expresar su arte.
Otro proyecto que a mí me gusta mucho es el de Gradas y Barras, en el cual todos los MCs, da igual la experiencia, con tan solo ponerse en contacto con la organización pueden ir a demostrar su talento, enfocándose en algo positivo.
El barrio está roto, pero entre todos podemos intentar reconstruirlo poco a poco y transmitir a nuestra juventud a seguir la lucha.
Ahora mismo estoy terminando mi último trabajo, que llevará por nombre “El arte de no rendirte”, en el cual traigo un sonido bastante más old school, boom bap y crudeza.
Por otro lado, tengo colaboraciones que saldrán desde México y la aparición en dos discos que están en proceso, como los de mi hermanito Lost Boy Lens y José Luis Charro (escritor del libro Mata un rapero). Y ya en el aire está la colaboración en el disco de John Sánchez junto a Temperamento. La verdad es que se vienen cositas jajajaj.

