Kopoet vuelve con ‘El gitano está aquí’: rap, orgullo e identidad sin pedir permiso

Cultura | Entrevista

Después de una década alejado de los focos, el rapero regresa con un disco de 14 canciones en el que conviven la memoria, las experiencias personales, la crítica social y el orgullo por sus raíces.

Después de una década alejado de los focos, Kopoet regresa con El gitano está aquí, un disco de 14 canciones que reúne memoria, experiencias personales, crítica social y orgullo por sus raíces. En una entrevista con Contraplano, el artista repasa su trayectoria y explica el origen de un trabajo concebido como una declaración de presencia: «El gitano está aquí, sin pedir permiso».

Criado en Aranda de Duero y vinculado a la escena del rap burgalés, Kopoet comenzó a publicar música cuando apenas tenía 17 o 18 años. En 2004 presentó su primera maqueta, Dicalo, a la que siguieron La luna nos vigila, en 2005, y Salvajemente auténtico, en 2006, uno de sus trabajos más escuchados durante aquella etapa.

Tras varios años de silencio, regresó con La banda sonora de un alma en guerra y con un proyecto junto a Días Grises, colectivo formado por raperos del barrio burgalés de Gamonal. Después llegó otra pausa de casi diez años marcada por el trabajo, la familia y distintas circunstancias personales.

Ahora, Kopoet asegura encontrarse en uno de sus mejores momentos creativos.

«Hago este disco con una madurez en la que no tengo que demostrar nada a nadie, sino a mí mismo. Quiero decir lo que de verdad tengo en el corazón y no competir con nadie».

Un título frente al racismo y los discursos de odio

El gitano está aquí no solo anuncia el regreso musical de Kopoet. El título también expresa una reivindicación de su identidad en un contexto marcado, según explica, por el crecimiento del racismo y los discursos de odio.

La canción que da nombre al álbum nació después de que fuese identificado por la policía en repetidas ocasiones durante un mismo mes. Esa experiencia, unida a otras situaciones vividas o conocidas en su entorno, terminó convirtiéndose en el núcleo de todo el proyecto.

«Con todo el auge del odio y de la gente que no hace más que echar tierra encima, el mensaje es claro: el gitano está aquí. Aquí estamos».

Aunque cada tema desarrolla una historia diferente, todas las canciones comparten un mismo punto de partida: su identidad gitana, sus raíces y su forma de interpretar la realidad. Por ese motivo, Kopoet considera que el álbum puede entenderse como un trabajo conceptual.

Catorce canciones construidas como un recorrido

El disco comienza con “Vengo”, una declaración de intenciones basada en una letra escrita doce años atrás. La canción quedó fuera de un proyecto anterior, pero finalmente encontró su espacio en esta nueva etapa.

Para completarla, Kopoet contó con varios familiares y personas cercanas. Su primo Saúl Herná colaboró en la escritura y otro primo, conocido como Bolly, trabajó en la producción. El tema incorpora también guitarra, chelo y piano, reforzando el carácter personal y colectivo de la composición.

La selección final fue el resultado de un proceso meditado. El artista llegó a trabajar con alrededor de 25 canciones, pero dejó varias fuera para mantener la coherencia narrativa del álbum.

«Escuché el disco muchas veces antes de publicarlo. Había canciones muy buenas, pero sentía que no encajaban en este recorrido y decidí guardarlas para más adelante».

Kopoet ya dispone de nuevo material y contempla publicar más música durante el próximo año.

Trabajo, desigualdad y estereotipos

La crítica social ocupa un espacio destacado en el álbum. En “Mal fin tengan”, el rapero habla del poder del dinero, los impuestos, la precariedad laboral y las diferencias entre quienes trabajan para sobrevivir y quienes disfrutan de una posición económica privilegiada.

El tema parte también de sus propias experiencias laborales y del trato recibido en determinados ambientes. Kopoet cuestiona una sociedad en la que una persona puede dejarse «el pellejo» trabajando y, aun así, continuar en una situación económica difícil.

Su condición de trabajador y padre de familia choca, además, con los estereotipos racistas que todavía afronta.

«Da igual que mi mensaje hable del sacrificio diario, del esfuerzo o de sacar a la familia adelante. Hay personas que siempre van a ver en mí a un delincuente o a un ladrón porque soy gitano».

En “Fernandito”, Kopoet construye la historia de un joven que podría pertenecer a cualquier barrio. Aunque el relato no corresponde íntegramente a una persona concreta, incluye situaciones vividas por personas cercanas al artista.

La canción utiliza un sample de “Siete bandoleros”, de El Tío Cíngaro, e incorpora diferentes referencias a la letra original.

La escritura como una herramienta para cuidar la salud mental

Las canciones de El gitano está aquí muestran también el lado más personal de Kopoet. El rapero reconoce que siempre ha tenido más facilidad para escribir que para explicar verbalmente lo que siente.

Para él, la música se ha convertido en una vía para ordenar sus pensamientos y expresar emociones que, de otra manera, resultarían difíciles de comunicar.

«Si no hubiese encontrado el rap en mi camino, no sé cómo estaría a día de hoy. Es mi forma de desahogarme y de sacar fuera las cosas que no sé explicar con palabras. Es salud mental para mí».

Su proceso creativo suele comenzar con la música. Kopoet escucha una base y, a partir de ella, desarrolla la letra y el contenido de la canción. Las colaboraciones pueden estar previstas desde el principio o incorporarse posteriormente, modificando la forma final del tema.

La familia como principal motivación

Sus hijos y su mujer aparecen de manera recurrente a lo largo del disco. Kopoet los define como la razón por la que se levanta cada mañana y como el principal impulso para buscar una vida mejor.

La paternidad también le ha permitido recuperar otras aficiones, como el fútbol. El interés de su hijo mayor por este deporte ha conseguido que vuelva a seguir partidos y jugadores después de varios años de desconexión.

Estas referencias cotidianas se mezclan con las reflexiones sociales y familiares del álbum, construyendo un retrato del artista alejado de los estereotipos asociados históricamente a la población gitana.

“Sillas vacías”, una canción sobre quienes ya no están

Entre las 14 canciones del disco, “Sillas vacías” ocupa un lugar especialmente íntimo. El tema habla del duelo y de la ausencia de amigos, familiares y referentes que han fallecido.

La imagen de las sillas que quedan vacías alrededor de una mesa sirve como metáfora de las pérdidas que transforman las reuniones familiares y las celebraciones.

«Habla de las amistades que ya no están, de mis referentes y de mis abuelos. Nuestras Nocheviejas eran espectaculares, nos juntábamos para cantar y celebrar, pero ya no es lo mismo».

Frente a esas ausencias, sus hijos representan la continuidad y el impulso necesario para seguir avanzando.

Burgos también tuvo una escena de rap

Kopoet comenzó a hacer hip hop en un momento en el que Burgos permanecía alejado de los grandes circuitos musicales de Madrid, Barcelona, Zaragoza o el País Vasco. Sin embargo, recuerda que en los barrios burgaleses existía una escena activa, con numerosos grupos y largas sesiones de improvisación.

Aquellos artistas no siempre mostraban interés por promocionarse fuera de su entorno. La música se compartía entre amigos y las competiciones de rimas se desarrollaban desde una rivalidad que Kopoet define como «sana y bonita».

El proyecto Burgos en el mapa, impulsado recientemente junto a otros artistas, trató de dar visibilidad a las nuevas generaciones de raperos de la provincia.

Una defensa de los valores del hip hop

Durante la entrevista, Kopoet cuestiona la transformación experimentada por una parte de la escena. Frente a la búsqueda inmediata de cifras, dinero y fama, reivindica los valores colectivos que acompañaron al nacimiento y al desarrollo del hip hop.

«Esto trata de unión y de estar juntos. El rap tiene valores antirracistas y antifascistas y un peso que hoy no siempre se le da».

El artista también lamenta la aparición de discursos reaccionarios dentro del género y considera necesario recuperar su dimensión social. En este sentido, destaca el trabajo de espacios como Código 73, orientados a defender la cultura hip hop y sus principios originales.

La falta de representación gitana en la industria

Aunque asegura no haber tenido todavía una experiencia suficiente con la industria como para señalar casos concretos de discriminación, Kopoet sí denuncia la reducida presencia de artistas gitanos en los principales medios, radios y plataformas musicales.

El rapero considera que el talento del pueblo gitano no recibe un reconocimiento proporcional a su aportación cultural. A su juicio, solo quienes alcanzan un éxito muy elevado consiguen superar las barreras de acceso a los grandes espacios de promoción.

El gitano está aquí busca ocupar ese lugar desde el rap, sin renunciar a la herencia cultural del artista ni limitar la identidad gitana exclusivamente al flamenco.

Un disco pensado para permanecer en el tiempo

El álbum se acerca a su cierre con “Pobre hombre”, uno de sus temas más competitivos. Aunque Kopoet afirma haberse alejado de las antiguas disputas entre raperos, considera que el género debe conservar cierta actitud desafiante y la capacidad de demostrar habilidades frente al micrófono.

«Quiero hablar con peso, que lo que digo se quede y trascienda. Que no sea otra canción más y que la gente se acuerde de lo que dije».

Kopoet espera que los jóvenes gitanos que escuchen el álbum reconozcan el orgullo que siente por su pueblo, su historia y su manera de vivir. Al mismo tiempo, desea que cualquier persona, independientemente de su origen, pueda acercarse a esa realidad, comprenderla y cuestionar sus propios prejuicios.

Si tuviera que elegir una única canción para explicar quién es, Kopoet se quedaría con “El gitano está aquí”. En ella habla de sus antepasados, de su vida cotidiana y del niño que fue. Tres dimensiones que resumen el sentido de un disco con el que regresa después de diez años: con memoria, mensaje y sin pedir permiso.

Entrevista completa

Puedes ver la conversación completa con Kopoet en el canal de YouTube de Contraplano.

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