La Coordinadora de Familias y AFAs con el 0-3 en lucha de la Comunidad de Madrid ha iniciado una ronda de solicitudes de reunión con responsables políticos del Ayuntamiento de Madrid y de la Comunidad de Madrid ante la situación que atraviesan las escuelas infantiles.
El colectivo traslada su “creciente preocupación” por las condiciones del primer ciclo de educación infantil y reclama la apertura de espacios de interlocución directa con las instituciones para abordar una realidad que consideran cada vez más preocupante, tanto para las criaturas como para las profesionales del sector.
La coordinadora nace como un espacio de organización colectiva de familias comprometidas con la defensa de una educación pública y de calidad desde el primer ciclo de educación infantil. También surge con el objetivo de apoyar a las educadoras infantiles en huelga y respaldar sus reivindicaciones.
Entre las próximas acciones previstas, las familias anuncian nuevas movilizaciones y marchas hacia las juntas de distrito durante las próximas semanas. Además, hacen un llamamiento a más familias y AFAs para sumarse a esta red de organización y defensa del ciclo 0-3.
“Reclamamos ser escuchadas y exigimos la apertura de espacios de interlocución directa con las instituciones para abordar unas condiciones que consideramos cada vez más preocupantes”.
El malestar del sector se ha intensificado después de las declaraciones realizadas desde la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid sobre la llamada “coreografía del pañal”, una práctica pedagógica vinculada al acompañamiento respetuoso durante el cuidado de bebés y niños pequeños.
Las palabras fueron recibidas por parte de educadoras y familias como una burla hacia una dimensión esencial del trabajo educativo en la etapa 0-3. Frente a esa caricatura, las profesionales han respondido con un poema titulado “La coreografía del pañal”, convertido en una reivindicación del valor pedagógico, emocional y humano de los cuidados cotidianos.
“La coreografía del pañal”
No es una danza absurda,
ni un teatro sin valor,
es la forma en que una infancia
aprende lo que es amor.
Es la pausa y la mirada,
la palabra antes del hacer,
es decirle a una criatura:
“tu cuerpo merece ser”.
Ser cuidado con ternura,
sin prisas ni brusquedad,
porque incluso en un pañal
también habita dignidad.
Quien se ríe de esos gestos
desde un púlpito oficial,
quizá nunca comprendió
lo profundo de cuidar.
Porque educar no es llenar
de discursos un salón,
es saber que en lo cotidiano
late siempre una lección.
Y cambiar un simple pañal
puede ser revolución,
si se hace desde el respeto,
la escucha y la conexión.
La pedagogía Pikler
no nació de una ocurrencia,
sino del saber sensible
que da la experiencia.
Décadas lleva enseñando
algo sencillo y esencial:
que el vínculo se construye
en lo pequeño y real.
En cómo miras a un niño,
cómo nombras su emoción,
cómo sostienes su cuerpo,
cómo hablas con atención.
Porque un bebé no es un objeto
que mover sin explicar;
es una persona completa
aprendiendo a confiar.
Y cuando una educadora
anticipa lo que hará,
no interpreta coreografías:
está enseñando humanidad.
Está sembrando autonomía,
seguridad y raíz,
para que mañana esa infancia
sepa decir “yo valgo aquí”.
Qué triste escuchar la burla
de quien debiera entender
que la infancia necesita
más respeto y más saber.
Qué fácil es ridiculizar
lo que nunca se estudió,
mientras las aulas reclaman
recursos, tiempo y atención.
Nosotras, las que cuidamos
la vida en su despertar,
sabemos bien que en la infancia
todo empieza al abrazar.
Y que el trato cotidiano
deja huella en el después:
en la forma de quererse,
de poner límites, de crecer.
Por eso alzamos la voz
sin odio ni arrogancia,
pero con la firme fuerza
de quien conoce la infancia.
No defendemos una moda,
ni una escena artificial;
defendemos el derecho
de crecer con dignidad.
Porque educar desde el respeto
nunca será exagerar:
es mirar a los más pequeños
como personas de verdad.
Y quizá el mundo sería
más humano y menos cruel,
si entendiera que un pañal
también puede educar la piel,
el alma, el vínculo, el mañana,
la confianza y el querer.
El poema reivindica que el cambio de pañal no es una acción mecánica ni secundaria, sino un momento de cuidado, comunicación y construcción del vínculo entre la educadora y la criatura. Para las profesionales, estos gestos forman parte de una pedagogía basada en el respeto, la autonomía y la seguridad emocional.
La protesta del sector 0-3 vuelve a situar en el centro una cuestión de fondo: el reconocimiento de la educación infantil como una etapa educativa esencial y no como un simple servicio asistencial. Las familias y educadoras reclaman que las administraciones escuchen sus demandas y atiendan las condiciones reales de las escuelas infantiles.
Con esta nueva coordinadora, las familias buscan ampliar la presión social e institucional para defender una red pública de escuelas infantiles con recursos suficientes, condiciones dignas para las trabajadoras y una atención de calidad para la infancia.

