Futbolistas gazatíes recrearon un partido del Mundial para agradecer la solidaridad de la sociedad española con Palestina. El encuentro se celebró en un campo rodeado de edificios destruidos y terminó con victoria por 3-0 del equipo que vestía la camiseta española.
Mientras millones de personas siguen el Mundial de fútbol de 2026 desde grandes estadios, pantallas gigantes y zonas de ocio, Gaza ha organizado su propia final. Un grupo de futbolistas palestinos disputó este jueves un partido simbólico entre Palestina y España en un terreno de juego rodeado de edificios destruidos y montañas de escombros.
El encuentro, bautizado como Gaza World Cup 2026, fue promovido por el American Friends Service Committee, una organización humanitaria de tradición cuáquera, como muestra de agradecimiento por las expresiones de solidaridad recibidas desde España.
Los dos equipos estaban formados por jugadores de la Franja. Unos vistieron los colores palestinos y otros las camisetas de la selección española.
El partido terminó con un resultado de 3-0 favorable al conjunto que representaba a España. Se disputó en formato de fútbol 7 y contó con árbitros asistentes, un sistema de VAR, servicios sanitarios y una actuación musical previa.
Detrás de las porterías se colocaron las banderas de España y Palestina, mientras decenas de personas siguieron el encuentro desde unas gradas improvisadas.
Un agradecimiento al pueblo español
La elección de España no fue casual. Durante el Mundial, numerosas imágenes han mostrado a ciudadanos palestinos siguiendo los partidos de la selección española y celebrando sus victorias.
Los organizadores relacionan este apoyo con las muestras de solidaridad expresadas por una parte de la sociedad española y con los pronunciamientos públicos de figuras del deporte como Pep Guardiola o Lamine Yamal en defensa de la población palestina.
Al finalizar el partido, el capitán del equipo que vestía la camiseta española, el futbolista palestino Fathi Salameh, explicó que la iniciativa quería transmitir un “mensaje de lealtad y aprecio” hacia las personas que han mostrado su apoyo a Palestina desde España.
“El encuentro quiso trasladar un mensaje de lealtad y agradecimiento hacia quienes han mostrado su solidaridad con Palestina.”
La jornada terminó con la entrega de una copa y con la presentación de un mural dedicado al exfutbolista egipcio Mohamed Aboutrika, conocido por haber expresado públicamente su respaldo a la causa palestina.
El proyecto también ha impulsado anteriormente murales en Gaza dedicados a Pep Guardiola y Lamine Yamal.
“Tarjeta roja al genocidio”
Más allá de su componente deportivo, el encuentro fue concebido como una acción de denuncia. Una de las pancartas colocadas junto al terreno de juego reclamaba una “tarjeta roja al genocidio” y pedía al mundo posicionarse en favor de la vida y la humanidad.
La imagen del partido reflejaba el contraste entre la organización del evento y la destrucción que rodeaba el campo. Las porterías, las camisetas y la ceremonia deportiva convivían con fachadas derrumbadas, muros dañados y solares cubiertos por los restos de los edificios.
La iniciativa forma parte del programa Goals for Gaza, que durante las últimas semanas también ha organizado partidos infantiles, un encuentro de antiguos futbolistas palestinos y otro protagonizado por jugadores que han sufrido amputaciones como consecuencia de la guerra.
El deporte palestino, golpeado por la guerra
El fútbol palestino también ha sufrido directamente las consecuencias de los ataques sobre Gaza. Según cifras de la Federación Palestina de Fútbol recogidas por Reuters, alrededor de 1.000 deportistas han muerto desde 2023.
Entre las víctimas se encuentran jugadores profesionales y aficionados, entrenadores, árbitros y menores vinculados a distintas disciplinas deportivas.
La federación calcula además que unas 285 instalaciones deportivas han sido destruidas o dañadas. El estadio Al-Yarmouk, uno de los principales recintos deportivos de Ciudad de Gaza, ha dejado de albergar partidos y se ha convertido en un espacio ocupado por tiendas para familias desplazadas.
Los responsables locales del Mundial de Gaza estiman que el 90% de la infraestructura deportiva de la Franja ha quedado destruida. Pese a ello, jugadores, niños y aficionados continúan organizando encuentros y reuniéndose para seguir los partidos internacionales.
La final simbólica entre Palestina y España no aparecerá en las estadísticas oficiales del Mundial. Su celebración, sin embargo, dejó una imagen difícil de separar de su contexto: un balón rodando entre las ruinas y una población que utiliza el deporte para mantener espacios de encuentro, recordar a sus víctimas y pedir que el mundo no aparte la mirada.

