Organizaciones sindicales, colectivos por el derecho a la vivienda y movimientos sociales de Francia, Reino Unido, Bélgica, Grecia, España, Portugal e Italia han acordado movilizaciones coordinadas para los días 20, 21 y 22 de noviembre. La vivienda, los salarios, los servicios públicos y el rechazo al rearme centran una convocatoria que busca unir las luchas sociales más allá de las fronteras nacionales.
La respuesta al encarecimiento de la vida comienza a organizarse a escala europea. Representantes de sindicatos de inquilinas, organizaciones laborales y movimientos sociales de siete países se reunieron el pasado 3 de noviembre en París para acordar un calendario común de protestas que se desarrollarán los próximos 20, 21 y 22 de noviembre de 2026.
El encuentro, impulsado por la Confederación de Sindicatos de Inquilinas del Estado español, ha permitido establecer una declaración conjunta que conecta las reivindicaciones por el acceso a la vivienda con la pérdida de poder adquisitivo de las familias trabajadoras, el deterioro de los servicios públicos y el aumento del gasto militar.
De las protestas nacionales a una movilización europea
La reunión de París se produce en un contexto de movilizaciones sociales en distintos países europeos. En Francia está convocada una jornada de huelga nacional para el 5 de noviembre, mientras que en España diferentes organizaciones sindicales y movimientos sociales preparan una huelga general para el próximo 11 de noviembre.
En este escenario, las organizaciones reunidas consideran necesario superar el ámbito estatal y construir una respuesta coordinada frente a problemas que identifican como comunes en buena parte del continente.
Entre los colectivos participantes destacan la coordinación de los Gilets Jaunes (chalecos amarillos), el sindicato estudiantil francés Union Syndicale Lycéenne (USL), la Confédération Générale du Travail (CGT) francesa, Solidaires y Droit au Logement (DAL).
También estuvieron representadas organizaciones de inquilinas del Reino Unido, colectivos por el derecho a la vivienda de Bélgica y Grecia, movimientos climáticos portugueses y organizaciones sindicales italianas.
La participación conjunta de sindicatos laborales, organizaciones estudiantiles, movimientos ecologistas y colectivos de vivienda refleja el propósito de conectar distintas reivindicaciones sociales bajo una convocatoria compartida.
La vivienda, en el centro de las reivindicaciones
Uno de los principales puntos del acuerdo es la necesidad de garantizar el derecho efectivo a la vivienda.
Las organizaciones denuncian que el incremento de los alquileres y del precio de los inmuebles está absorbiendo una parte creciente de los ingresos de las familias, mientras los salarios y las pensiones resultan insuficientes para afrontar los gastos cotidianos.
La declaración conjunta también señala el encarecimiento de los alimentos, la energía y el transporte como factores que dificultan las condiciones de vida de amplios sectores de la población.
Para las entidades convocantes, estas situaciones no pueden abordarse de manera aislada. Por ello, reclaman políticas públicas que intervengan sobre los precios y garanticen el acceso a bienes y servicios esenciales.
La iniciativa busca conectar la lucha contra la especulación inmobiliaria con las reivindicaciones laborales y la defensa del poder adquisitivo, una relación que los sindicatos de inquilinas consideran fundamental para hacer frente al encarecimiento de la vida.
Contra la austeridad y el aumento del gasto militar
La declaración aprobada en París va más allá de la cuestión habitacional.
Las organizaciones advierten del posible retorno de las políticas de austeridad y relacionan este escenario con las exigencias de los acreedores de la deuda pública y con los compromisos de incremento del gasto militar.
Desde esta perspectiva, consideran que la orientación de los presupuestos públicos constituye una cuestión central en el debate sobre las condiciones de vida de la población trabajadora.
El programa acordado reclama una mayor fiscalidad sobre las grandes fortunas y el fortalecimiento de los servicios públicos, especialmente la sanidad y la educación.
También incorpora el rechazo al rearme y la exigencia de abandonar progresivamente los combustibles fósiles, dos cuestiones que conectan las reivindicaciones laborales con las demandas de los movimientos pacifistas y climáticos.
Un programa común para siete países
Las organizaciones han establecido una plataforma compartida de reivindicaciones que servirá de referencia para las movilizaciones de noviembre.
Entre sus principales exigencias figuran:
- Garantizar el derecho a una vivienda digna y asequible para toda la población.
- Establecer mecanismos de control para reducir los precios de la vivienda, los alimentos y la energía.
- Incrementar los salarios y las pensiones para recuperar poder adquisitivo.
- Defender servicios públicos universales y de calidad, especialmente en educación y sanidad.
- Garantizar el derecho al trabajo y facilitar la regularización de las personas migrantes, eliminando las barreras racistas.
- Aumentar la presión fiscal sobre las grandes fortunas.
- Poner fin a la carrera armamentística y avanzar hacia un modelo energético libre de combustibles fósiles.
En su declaración, los colectivos también se comprometen a hacer de la solidaridad «una práctica cotidiana y una herramienta de organización», apostando por reforzar las redes de apoyo entre movimientos de diferentes países.
La participación del sindicalismo y los movimientos sociales del Estado español
La Confederación de Sindicatos de Inquilinas, integrada por el Sindicato de Inquilinas de Madrid y el Sindicat de Llogateres de Catalunya, ha desempeñado un papel central en la organización del encuentro celebrado en la capital francesa.
La documentación difundida sobre la reunión también incluye a la Confederación General del Trabajo (CGT) del Estado español entre las organizaciones participantes.
La iniciativa se enmarca en un periodo de movilizaciones en España marcado por las protestas contra el encarecimiento de la vivienda, la defensa de los servicios públicos y la convocatoria de huelga general del próximo 11 de noviembre.
Las jornadas europeas previstas para los días 20, 21 y 22 pretenden dar continuidad a estas protestas mediante acciones coordinadas en distintos países, incorporando demandas que afectan tanto a las condiciones laborales como al acceso a derechos básicos.
Organizaciones participantes en el encuentro de París
La convocatoria cuenta con la participación de organizaciones sindicales, movimientos sociales y colectivos por el derecho a la vivienda de siete países europeos.
Francia
- Coordinación de los Gilets Jaunes (chalecos amarillos).
- Union Syndicale Lycéenne (USL).
- Confédération Générale du Travail (CGT).
- Solidaires.
- Droit au Logement (DAL).
Reino Unido
- London Renters Union.
- Greater Manchester Tenants Union.
Bélgica
- Rassemblement Bruxellois pour le Droit à l’Habitat (RBDH).
- Fédération Bruxelloise Unie pour le Logement (FéBUL).
- Wuune.
Grecia
- Barrio ocupado de Prosfygika.
- Rocinante (participación en línea).
Estado español
- Confederación de Sindicatos de Inquilinas, integrada por el Sindicato de Inquilinas de Madrid y el Sindicat de Llogateres de Catalunya.
- Confederación General del Trabajo (CGT).
Portugal
- Climáximo.
- Sindicato de Moradoras de Lisboa.
- Estudantes pelo fim ao Fóssil.
Italia
- Unione Sindacale di Base – Associazione Inquilini e Abitanti (USB-ASIA).
Tres días para llevar las reivindicaciones a las calles de Europa
El acuerdo alcanzado en París establece un calendario de movilización internacional con el que las organizaciones buscan dar continuidad a las protestas sociales desarrolladas durante los últimos meses.
Aunque ya están fijadas las fechas del 20, 21 y 22 de noviembre, la información facilitada hasta el momento no incluye un calendario completo de manifestaciones, ciudades y horarios para los siete países participantes.
La convocatoria pretende situar el coste de la vida en el centro del debate social europeo y reunir bajo unas mismas reivindicaciones a trabajadores, estudiantes, inquilinas y movimientos sociales.
El alcance de estas jornadas dependerá de la capacidad de las organizaciones para trasladar el acuerdo internacional a las calles y mantener la coordinación entre los diferentes movimientos.
El comunicado conjunto concluye con una declaración que resume el carácter internacional de la convocatoria: «¡Viva la lucha de la clase trabajadora y viva el internacionalismo!».

