Diario del Centenario de Fidel | Día 1: llegada a una Habana marcada por los apagones

10 de agosto de 2026

Por Manolo García

La primera entrega de este diario relata la llegada a La Habana para participar en el Encuentro Internacional por el Centenario de Fidel Castro. Un viaje marcado por el elevado precio de los vuelos, los apagones y las soluciones cotidianas con las que la población cubana afronta las dificultades energéticas.

Compañeras y compañeros:

Anoche llegué a La Habana. Vengo para participar en el Encuentro Internacional por el Centenario de Fidel, que el próximo 13 de agosto habría cumplido 100 años.

La decisión de viajar ha sido difícil. El vuelo que contraté hace varios meses, y que ya me había costado muy caro —algo más de 1.000 euros—, fue anulado después de que la compañía aérea suspendiera sus vuelos a Cuba.

Cuando pregunté por los billetes de las dos únicas compañías que continúan volando a Cuba desde España, Air Europa y Air China, el precio me pareció inasumible. Se acercaba a los 2.000 euros y todavía no había recuperado los 1.000 euros del primer vuelo.

Finalmente, después de advertir de que iba a denunciar la situación, conseguí que me devolvieran el dinero. Entonces me lié la manta a la cabeza. Volví a consultar los precios y encontré un vuelo con Air Europa por 1.500 euros. Decidí aportar 500 euros más a los 1.000 recuperados y participar en el encuentro internacional dedicado a Fidel.

Un viaje para acompañar al pueblo cubano

Mi interés no se limita al contenido del encuentro. Este viaje representa también un homenaje a Fidel por su trayectoria revolucionaria, por su defensa de las personas más pobres del mundo y por su compromiso con el futuro de la humanidad.

Sobre todo, se trata de venir a Cuba y compartir con la población cubana las dificultades y amenazas que está viviendo como consecuencia de la presión del imperialismo estadounidense.

¡Quien pueda, tiene que venir a Cuba! Ahora es el momento de estar junto a un pueblo que ha luchado heroicamente por la igualdad, la soberanía y la independencia.

La llegada a La Habana

La primera impresión al aterrizar en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana es de absoluta normalidad. Es cierto que nuestro avión llega completo, aunque no vemos desembarcar a pasajeros de otros vuelos.

Durante el viaje en taxi hasta el centro de La Habana, que cuesta 45 euros, observo pocas luces por el camino. De hecho, llego al Vedado, la zona en la que me hospedo en la casa particular de un amigo, sin ser plenamente consciente de haber entrado ya en la ciudad debido a la oscuridad.

Encuentro Internacional por el Centenario de Fidel en el Palacio de Convenciones de La Habana
Participantes en el Encuentro Internacional por el Centenario de Fidel, celebrado en el Palacio de Convenciones de La Habana.

Una pareja amiga me espera en la puerta del edificio donde vive. Tenemos que subir por las escaleras hasta el cuarto piso —el quinto numéricamente, porque aquí cuentan también la planta baja—, ya que no hay electricidad.

Además, cuando regresa la corriente, nadie se atreve a utilizar el ascensor. Hay muy pocas horas de luz eléctrica al día y puede marcharse en cualquier momento.

Baterías y energía solar frente a los apagones

Al entrar en el apartamento compruebo que tienen algunas luces encendidas. Son lámparas con baterías incorporadas que se cargan durante las dos horas aproximadas en las que disponen de electricidad. Gracias a estas baterías pueden mantener algo de iluminación durante buena parte del día, aunque la intensidad va disminuyendo conforme se agota la carga.

También cuentan con varias lámparas portátiles, parecidas a los antiguos tubos fluorescentes de 20 vatios, que funcionan mediante baterías recargables.

En la terraza tienen instalada una pequeña placa solar. Esta alimenta una batería de un tamaño similar al de una batería de automóvil. Cuando está cargada —algo habitual porque recibe energía solar todos los días— permite poner la lavadora, mantener encendido el frigorífico y utilizar otros pequeños electrodomésticos.

Después de una abundante cena cubana, compuesta por arroz, guiso de lentejas, carne de cerdo picada y ensalada de aguacate, nos vamos a dormir. Tenemos que levantarnos a las seis de la mañana para llegar a las ocho al Palacio de Convenciones, donde se celebra el Encuentro Internacional por el Centenario de Fidel.

Mi amigo me resuelve el problema del desplazamiento hasta el Palacio de Convenciones, situado a unos diez kilómetros de su casa. Me lleva en su moto eléctrica antes de dirigirse a su propio trabajo.

Comienza el encuentro internacional

Una vez en el Palacio de Convenciones, conseguimos las acreditaciones y recorremos los puestos dedicados a diferentes formas de artesanía cubana y al homenaje a Fidel.

Después vamos entrando en el gran salón de convenciones. Según los datos facilitados, en el Encuentro por el Centenario de Fidel participan 1.500 personas. Unas 900 forman parte de delegaciones procedentes de 63 países y otras 900 son militantes cubanos y representantes de diferentes colectivos de la isla.

Manolo García
Desde La Habana

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