Foto portada: Derecho a techo
En pleno Casco Viejo de Pamplona, una iniciativa colectiva pretende demostrar que la respuesta a la falta de vivienda y a la exclusión social también puede construirse desde la organización ciudadana. Se llama Fraktal y su objetivo va mucho más allá de habilitar un albergue: quiere reunir bajo un mismo techo un espacio de acogida, formación, cultura y apoyo mutuo.
El proyecto está impulsado por la cooperativa Katakrak, vinculada desde hace años a la actividad cultural y social de Iruñea, con la participación de colectivos que trabajan en defensa de los derechos de las personas migrantes y contra las políticas de exclusión.
Su propuesta nace de una realidad concreta: hay personas que continúan durmiendo en las calles de Pamplona mientras las organizaciones sociales denuncian que los recursos institucionales no ofrecen cobertura suficiente para todas ellas.
De abrir las puertas en invierno a construir un albergue permanente
Fraktal no surge de una experiencia improvisada. Durante los dos últimos inviernos, Katakrak ha cedido parte de sus instalaciones para que personas sin hogar pudieran protegerse de las bajas temperaturas mediante la campaña Negu Gorriak/Derecho a Techo.
En enero de 2026, dieciséis personas comenzaron a pernoctar en el espacio habilitado por la cooperativa. La iniciativa permitió ofrecerles un lugar donde dormir y desayunar, gracias a la organización de voluntariado y a las aportaciones solidarias.
La campaña atendía principalmente a personas migrantes que habían quedado fuera de los dispositivos habituales de alojamiento. Entre ellas se encontraban personas que habían tenido que refugiarse en edificios abandonados y otros espacios precarios de la ciudad.
La experiencia ha servido de punto de partida para una propuesta más amplia: contar con instalaciones específicas que permitan mantener la acogida sin depender cada invierno de la adaptación temporal de otros espacios.
Un refugio con 16 camas y cuatro baños
El albergue proyectado por Fraktal contempla inicialmente 16 camas y cuatro baños. Su funcionamiento estará vinculado a las distintas necesidades sociales a lo largo del año.
Durante el invierno, el alojamiento estará destinado prioritariamente a personas que duermen en la calle. En primavera y otoño, sus instalaciones podrán utilizarse para acoger a activistas que participen en encuentros y seminarios internacionales. En verano, se prevé que puedan alojarse cicloturistas y personas vinculadas a iniciativas de movilidad sostenible.
Este sistema pretende aprovechar la infraestructura durante todo el año, combinando la respuesta a una emergencia social con otras actividades del proyecto.
Junto al albergue se plantea habilitar una cocina-comedor, destinada a reforzar las condiciones materiales de acogida.
La iniciativa sitúa así la necesidad de disponer de un techo en el centro de su intervención, sin renunciar a conectar esa necesidad con la participación comunitaria y la organización colectiva.
Negu Gorriak/Derecho a Techo: la experiencia que sostiene el proyecto
Una de las organizaciones vinculadas a Fraktal es Negu Gorriak/Derecho a Techo, que lleva desarrollando campañas de emergencia habitacional en Pamplona.
El colectivo ha denunciado en distintas ocasiones la situación que atraviesan las personas migrantes sin hogar, particularmente aquellas que encuentran obstáculos para acceder a los recursos de acogida.
En enero de 2026, la organización alertó de que entre 150 y 200 personas continuaban durmiendo en la calle en Pamplona, una estimación realizada por el propio colectivo que ponía de manifiesto las limitaciones de su capacidad de acogida.
Su respuesta ha combinado la recogida de fondos, la organización de voluntariado y la habilitación de espacios donde pasar la noche.
La participación en Fraktal supone la posibilidad de consolidar una infraestructura propia para un trabajo que hasta ahora ha dependido de soluciones temporales y de la movilización solidaria.
Una red europea contra las fronteras
El proyecto también plantea convertirse en un punto de encuentro para organizaciones que trabajan en distintos países europeos por los derechos de las personas migrantes.
Entre los colectivos mencionados por Fraktal figuran No Name Kitchen, L’Aurora Suport, Negu Gorriak/Derecho a Techo, Solidarity Wheels, Rescue Life y Basoa, además de iniciativas internacionales como Louise Michel y Alarm Phone.
El objetivo es desarrollar una red europea que comparta experiencias, conocimientos y recursos frente a las políticas migratorias restrictivas y lo que las organizaciones participantes denominan capitalismo racial.
Fraktal prevé acoger la sede de una Agencia Europea Antifronteras, concebida como espacio de coordinación, archivo y formación para activistas.
La propuesta conecta el trabajo que estos colectivos desarrollan en las ciudades con las iniciativas de solidaridad que operan en las rutas migratorias y en el Mediterráneo.
Cultura, formación y bicicletas: mucho más que un albergue
El futuro espacio no estará dedicado exclusivamente al alojamiento. La ampliación del proyecto de Katakrak contempla también instalaciones para su editorial, un centro de estudios, una sala de actos y una denominada cicloficina.
Katakrak funciona como cooperativa cultural, con una librería que reúne aproximadamente 25.000 títulos, una editorial y una cantina que apuesta por productos ecológicos, de proximidad y de comercio justo.
La nueva infraestructura permitirá ampliar las actividades vinculadas a la investigación social, la formación política y los encuentros entre colectivos.
La cicloficina, por su parte, estará dedicada a fomentar el uso de la bicicleta mediante cursos de mecánica, mantenimiento y actividades relacionadas con la movilidad sostenible. También se plantea colaborar con La Ciclería de Zaragoza en iniciativas educativas.
Otro de los espacios destacados es el patio interior de unos 450 metros cuadrados, pensado para actividades culturales y sociales de pequeño formato, con el compromiso expresado por sus promotores de respetar la convivencia vecinal.
Una campaña de financiación colectiva de hasta 630.000 euros
Para hacer realidad el proyecto, Katakrak ha puesto en marcha una campaña de financiación colectiva que permanecerá abierta, según su convocatoria, hasta el 31 de diciembre de 2026.
La cooperativa establece un objetivo mínimo de 330.000 euros, destinados principalmente a la rehabilitación del tejado y a la construcción del albergue. Su objetivo global asciende a 630.000 euros, cantidad con la que pretende abordar el conjunto de actuaciones previstas.
El presupuesto publicado por Fraktal se distribuye entre las siguientes intervenciones:
- 180.000 euros: rehabilitación del tejado de Katakrak.
- 150.000 euros: albergue de emergencia habitacional.
- 65.000 euros: oficinas de la editorial y Centro de Estudios.
- 75.000 euros: Agencia Europea Antifronteras.
- 60.000 euros: cocina-comedor vinculada al albergue.
- 20.000 euros: cicloficina.
- 80.000 euros: salón de actos.
La campaña acepta aportaciones de distintas cantidades y está vinculada al régimen de mecenazgo cultural de Navarra. La entidad explica que determinados donantes pueden acceder a deducciones fiscales, dependiendo de su situación tributaria.
Los promotores defienden la autonomía económica de Fraktal respecto a partidos políticos, administraciones y empresas privadas. El proyecto cuenta también con la colaboración de Koop57, cooperativa de servicios financieros vinculada a la economía social y solidaria.
La emergencia habitacional, más allá de los recursos temporales
La experiencia de Katakrak y Negu Gorriak/Derecho a Techo plantea una cuestión de fondo: qué sucede con las personas que quedan fuera de los mecanismos institucionales de protección y cómo pueden intervenir las organizaciones sociales ante esa situación.
Las campañas de acogida invernal han ofrecido refugio a una parte de la población sin hogar, pero no sustituyen la necesidad de políticas públicas que garanticen alojamiento estable, atención social y acceso efectivo a los derechos básicos.
Fraktal pretende avanzar hacia una estructura comunitaria que no dependa exclusivamente de campañas extraordinarias. Su desarrollo, no obstante, sigue condicionado por las obras necesarias y la obtención de financiación.
La iniciativa permite observar otra forma de abordar la emergencia habitacional: la de colectivos que, además de denunciar las situaciones de exclusión, organizan recursos materiales para atenderlas.
En la calle Mayor de Pamplona, ese planteamiento se concreta ahora en un edificio que aspira a convertirse en albergue, centro cultural y lugar de encuentro para iniciativas sociales de diferentes territorios.
La campaña de financiación y la información sobre el proyecto están disponibles en www.fraktal.net.

