Pepe Galán: “La memoria escuece porque pone en entredicho privilegios heredados del franquismo”

Memoria, cine documental y franquismo

Pepe Galán repasa en esta entrevista el origen de Franquismo Ordinario, una obra nacida para cubrir el vacío español que, a su juicio, dejaba el documental soviético Fascismo Ordinario.

El documentalista Pepe Galán, lleva casi dos décadas construyendo una obra audiovisual centrada en la memoria histórica, la represión franquista, el exilio, los campos de concentración, el trabajo esclavo y la impunidad de los crímenes cometidos durante la dictadura.

Su trabajo no parte únicamente de una mirada cinematográfica. Galán habla desde la investigación, desde el archivo, desde la necesidad de conservar testimonios y también desde una experiencia familiar marcada por la represión. En conversación con Contraplano, el documentalista explica el origen de Franquismo Ordinario, una pieza de 20 minutos que toma como referencia directa el documental Fascismo Ordinario, del cineasta soviético Mikhail Romm y creo en 2017.

La obra de Galán sobre memoria incluye títulos como Crónicas de aquel infierno, Vencer el miedo, Más fuertes que las rejas, Exilios, Brigadistas, solidarios de leyenda, La alquimia de la impunidad, El hilo rojo, Marcos Ana. A viva voz, Franquismo Ordinario y Cuelgamuros. Historia inexplicable.

El origen de Franquismo Ordinario

Galán sitúa el nacimiento del documental en un momento concreto de su vida. Estaba en paro y decidió realizar un curso de producción audiovisual. Aunque ya había hecho documentales, reconoce que le faltaban herramientas para planificar mejor la producción de sus trabajos.

“En vez de quedarme en el paro, me fui a hacer un curso de producción. Era algo que me preocupaba, que me gustaba y que entendía que me hacía falta”, explica.

Como ejercicio final del curso, debía presentar un proyecto. Fue entonces cuando planteó una pieza documental inspirada en Fascismo Ordinario, la obra de Mikhail Romm construida a partir de imágenes de propaganda nazi recuperadas tras la Segunda Guerra Mundial.

Galán recuerda que Romm trabajó con millones de metros de película procedentes de archivos del nazismo, imágenes utilizadas originalmente para la propaganda del régimen. A partir de ese material, el cineasta soviético construyó una denuncia visual del fascismo y del nazismo.

“Consiguieron hacer con las imágenes de propaganda un documental de denuncia. Convertir la propaganda en denuncia del fascismo y del nazismo”.

Al ver aquella película, Galán detectó una ausencia: el caso español. Según relata, el documental de Romm no abordaba la Guerra Civil española ni la dictadura franquista posterior. De ahí nació su decisión de hacer una pieza propia.

“Vi eso y dije: aquí falta el caso español. Me voy a poner los zapatos de Mikhail Romm e intentar imitar su estilo para hacer una pequeña pieza que cubra ese déficit”.

El NO-DO como autorretrato de la dictadura

Una de las ideas centrales de Franquismo Ordinario es el uso del NO-DO como material propagandístico del régimen. Galán lo define como el “selfie” que la dictadura se hacía a sí misma, una imagen construida para presentar una versión amable, ordenada y legitimadora del franquismo.

El documental parte precisamente de esa lógica: utilizar el material propagandístico del régimen para desmontar su propio relato. La obra propone un recorrido breve por las sombras de la dictadura, sus consecuencias, su tipología criminal y la violación de derechos humanos que supuso.

Franquismo Ordinario obtuvo el premio al mejor cortometraje en la sección “Otras Miradas, Tiempo de Memoria” del Festival Internacional de Cortos Ciudad de Soria.

Ficha de Franquismo Ordinario

Dirección: Pepe Galán

Duración: 20 minutos

Temática: dictadura franquista, propaganda, NO-DO, derechos humanos y memoria democrática.

Reconocimiento: Premio al mejor cortometraje en la sección “Otras Miradas, Tiempo de Memoria” del Festival Internacional de Cortos Ciudad de Soria.

Mikhail Romm y la ruptura de los moldes

Galán no solo se fija en el contenido del documental de Romm. También destaca su forma. En una época en la que los papeles dentro del cine estaban muy marcados, Romm rompió con una mecánica tradicional al asumir también la narración de su película.

“El montador tenía que ser montador, el cámara tenía que ser cámara, el sonidista tenía que ser sonidista y el narrador tenía que ser un narrador. Él no lo hace así. Narra el documental”, explica Galán.

Esa decisión le influyó directamente. Galán decidió narrar también su propio trabajo, con una voz personal, implicada y alejada de la supuesta distancia neutral que muchas veces se exige al documental político.

Para Galán, la potencia de Romm estaba en su capacidad para ir más allá de los moldes establecidos y construir una obra basada en hechos reales, sin recurrir a la ficción. “Era duro porque era real”, resume.

¿Sigue habiendo miedo a hablar del franquismo?

Una de las preguntas centrales de la entrevista aborda si en España sigue existiendo miedo a hablar del franquismo desde una perspectiva frontal. Galán responde sin rodeos: sí.

El documentalista recuerda que sus principales trabajos sobre memoria se desarrollaron entre 2006 y los años posteriores a 2012 y 2013. En aquel momento, afirma, ya existía miedo, reservas y prudencia. Ahora, considera que ese miedo vuelve a aparecer con fuerza.

“Ahora, con la expansión del fascismo, yo creo que vuelve el miedo. Las víctimas tienen miedo porque se teme que los hijos ideológicos de los represores vuelvan a las andadas”.

Galán distingue entre el miedo de las víctimas y el discurso de quienes, desde posiciones políticas contrarias a la memoria democrática, tratan de borrar o minimizar la represión franquista. A su juicio, el problema no es que la memoria haya sido banalizada por quienes la sufrieron, sino que no se ha protegido suficientemente a las víctimas.

“Lo que no se ha hecho ha sido amparar a las víctimas de la represión”, sostiene.

Una memoria atravesada por la experiencia familiar

La mirada de Pepe Galán no es distante. Durante la entrevista explica que su propia familia fue golpeada por la represión franquista. Habla de un tío desaparecido, de un padre sometido al trabajo esclavo del franquismo y de un abuelo apaleado en un campo de concentración.

“Tengo un tío desaparecido, mi padre fue esclavo del franquismo y a mi abuelo lo apalearon en un campo de concentración. Esto ha pasado a mucha gente”.

Desde esa experiencia, Galán considera que banalizar el franquismo resulta imposible para quienes tienen la represión dentro de su propia historia familiar. “Quien lo tiene en la familia no lo puede banalizar, porque aunque no quiera lo recuerda y le duele”, afirma.

Documentar para que no se pierda

El cine documental, para Galán, cumple una función esencial: conservar. Documentar, almacenar, guardar testimonios, lugares, imágenes y voces. Frente al olvido, el documental actúa como archivo y como herramienta de transmisión.

“Las imágenes se recuerdan. Los contenidos de los libros no siempre”, señala.

En su obra, esa vocación aparece de forma constante. Crónicas de aquel infierno, producido en 2008, muestra una España aterrorizada y silenciada por el franquismo, con especial atención a la maquinaria represiva y a las fosas comunes. Vencer el miedo aborda las consecuencias, traumas y secuelas que dejó la persecución franquista en la vida de los demócratas represaliados. Más fuertes que las rejas se centra en los campos de concentración y los batallones de trabajo esclavo. Exilios recoge historias de huidos al monte, personas escondidas y familias empujadas al extranjero.

También ha tratado la memoria internacionalista en Brigadistas, solidarios de leyenda, la impunidad de los crímenes franquistas en La alquimia de la impunidad, la historia obrera y comunista en El hilo rojo, y la memoria de Marcos Ana en Marcos Ana. A viva voz.

La falsa neutralidad en el documental político

Galán también cuestiona la idea de una neutralidad absoluta en el cine documental, especialmente cuando se trabaja sobre represión, derechos humanos y memoria. Para él, lo importante es saber quién está detrás de una obra, qué intención tiene y qué lugar ocupa frente a los hechos.

En ese punto recuerda el caso de Rocío, documental prohibido durante años y después escasamente proyectado. Para Galán, ese tipo de obras demuestran que el problema no es solo la censura directa, sino también la invisibilización.

Sobre sus propios documentales, asegura que no ha sufrido tanto un intento organizado de desacreditación como una estrategia más silenciosa: ignorarlos.

“No han intentado desacreditarlo. Simplemente lo han ignorado”.

El franquismo como una herencia de privilegios

Para Galán, la dictadura sigue siendo un periodo incómodo porque muchas de sus consecuencias no desaparecieron con el final formal del régimen. En la entrevista rechaza hablar únicamente de transición y utiliza otra palabra: transmisión.

“No fue una transición ni una transacción. Fue una transmisión, como si fuera una herencia”.

Según su análisis, muchos privilegios económicos, sociales y políticos nacidos durante la dictadura pasaron intactos a la democracia. Por eso considera que todo lo relacionado con la memoria histórica sigue generando incomodidad.

“La memoria escuece porque pone en entredicho crímenes, culpabilidades, responsabilidades, fortunas y privilegios”, afirma.

De la Segunda Guerra Mundial al atlantismo

Durante la entrevista, Galán también aborda el papel internacional del franquismo. Recuerda que el régimen de Franco contó primero con el apoyo de la Italia fascista y la Alemania nazi, y que tras la Segunda Guerra Mundial realizó una maniobra de supervivencia política acercándose a Estados Unidos.

Ese giro culminó en los Pactos de Madrid de 1953, que permitieron la implantación de bases estadounidenses en España y facilitaron la normalización exterior de la dictadura en plena Guerra Fría.

Para Galán, esa protección internacional fue clave para la continuidad del régimen y para entender cómo el franquismo consiguió sobrevivir pese a su origen fascista y represivo.

Qué debería ver un joven en Franquismo Ordinario

La entrevista concluye con una pregunta dirigida al presente: qué espera Galán que piense un joven al ver su documental. Su respuesta no busca una adhesión automática, sino una actitud crítica.

“Que le entre curiosidad y, sobre todo, espíritu crítico. Que no se crea el primer cuento que le cuenten”.

Galán insiste en la necesidad de leer, contrastar, buscar información y acercarse a las víctimas. Considera que hablar con quienes sufrieron la represión permite comprender una historia que no siempre ha sido contada desde el punto de vista de quienes la padecieron.

Para el documentalista, esa memoria no pertenece solo al pasado. Tiene consecuencias sobre el presente, sobre la forma de entender lo colectivo, los derechos sociales y la vida democrática.

“Es muy difícil entender el sufrimiento y el desamparo acumulado si no hablas con ellos, si no los conoces”, concluye.

Una obra contra el olvido

La trayectoria documental de Pepe Galán forma parte de una línea de trabajo centrada en rescatar testimonios, señalar responsabilidades históricas y combatir la desaparición pública de las víctimas del franquismo. Franquismo Ordinario condensa esa mirada en una pieza breve, directa y construida contra la propaganda de una dictadura que todavía proyecta sombras sobre el presente. Además Pepe Galán quiso agradecer a su compañera Julieta Pérez todo su apoyo durante tantos años.

Un comentario en «Pepe Galán: “La memoria escuece porque pone en entredicho privilegios heredados del franquismo”»

  1. Gracias énormes y sinceras por este excelente trabajo de reconstrucción de la memoria, tan necesario para restablecer lo que fue. Se puede asumir el pasado y seguir adelante con él, solo si se le conoce. Las mentiras, las irrealidades «mágicas» no engañan peto corrompen los espiritus.
    Otra vez gracias. Lo difundo.

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